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Estar en “Grindr”, “Wapa”, ¿en serio nos viene bien?

Este mes vamos a darte un disgusto de los gordos. Pasas horas y horas actualizando el Grindr para ver si ha llegado una nueva cara (o, en su defecto, unos nuevos pectorales) a tu pueblo o ciudad. Pero cada vez son más los psicólogos y terapeutas que nos advierten de lo perjudicial que es el uso de este tipo de aplicaciones, sobre todo por las frustraciones que nos producen. ¿Podrías desinstalártela o estás enganchado/a?

Grindr nació hace una década y lo utilizan cuatro millones de usuarios cada día. La mayoría buscan sexo rápido y sin compromisos, y algún que otro despistado (como quien esto escribe) cree que en esta red social podría encontrar el amor de su vida.

Obviamente la suerte puede jugar a favor de esas pocas personas, y encontrarse en ese maremágnum de torsos, pero es más fácil enamorarse en la sección de congelados del Mercadona que en Grindr.

Y este mes hemos conocido un estudio que nos ha preocupado un poco. El psiquiatra Jack Turban, especialista en temas relacionados con la homosexualidad y el género, ha elaborado un estudio en el que alerta de que las aplicaciones de citas afectan muy negativamente a la mayoría de sus usuarios.

Dice Turban que los millones de personas que entran en Grindr identifican su uso con el orgasmo rápido y fácil. Y eso puede resultar tan adictivo como la heroína, según sus conclusiones. Es decir, vamos a meter en Grindr más horas de las que realmente deberíamos solamente para reforzar nuestra autoestima de manera constante y compulsiva. Este profesional de la psiquiatría compara el uso de estas aplicaciones con jugar a las tragaperras: te puedes pasar todo el día echando monedas sin saber cuándo y cuánto vas a ganar. El orgasmo llega cuando ganas algunas monedas, sin importarte el tiempo y esfuerzo invertido (además del dinero que vas a palmar sí o sí).
Entre las conclusiones principales de su estudio está que la mayoría de las personas usan Grindr cuando se sienten solos, tristes o con ansiedad. Es una manera de distraer las emociones más dolorosas, pero este tipo de evasión produce, según Turban, un vacío inmenso que puede estar impregnado de asco y vergüenza por culpa. Este argumento lo refuerza con un dato: tres de cada cuatro usuarios de Grindr se arrepienten después de usar la aplicación.

Otro de los motivos que fundamentan su afirmación es que el rabo-radar no nos permite embarcarnos en relaciones largas, y que la autoestima acaba basada únicamente en la sexualidad. En el cuerpo que ofrecemos, en lo larga o corta que la tenemos y en si somos pasivos o activos.

En definitiva: este tipo de aplicaciones produce infelicidad severa, ansiedad y depresión, siempre en opinión de este profesional.

1 Comment

  1. Santy

    Hola. Escribo desde Argentina. Comparto un poco el hecho de que puede haber frustración si no se concretan los encuentros o si te ves rechazado muchas veces. De hecho, yo que estoy un poco acomplejado por no tener buen físico, suelo ponerme mal si me rechazan después de una foto del torso. Aunque he descubierto que hay gustos para todos. De todos modos nunca me he sentido mal después de un encuentro, aun cuando hayan sido muy fugaces. También creo que podría encontrar pareja allí. Igual me parece que es un espacio donde los gays somos muy malos unos con otros… y esto de no poder disfrutar un buen raro con un chico que te gusta sólo porque no empatas en el rol.. como si la penetración fuera la única forma de pasarla bien. En fin… Saludos!

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