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Cuartos oscuros (un rayo de esperanza…)

¿Cómo? ¿Que nunca has entrado a dar la putivuelta al cuarto oscuro de turno? No te lo crees ni tú, sabemos que saldrías más rápido de él que de tu propia casa a oscuras. Pero lo cierto es que una enorme parcela de nuestra sociedad (hombres heteros, gays recatados, chicas…) se muere de ganas por saber qué es lo que ocurre en esos poquitos metros cuadrados privados de luz y de normas. Pues para eso estamos en BLUE, para llevarte de la mano por ese rincón de la ‘disco’ que nunca pisas…

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Los cuartos oscuros llevan más de 50 años haciendo las delicias de los más morbosos, aunque fue en la década de los 80 cuando empezaron a aparecer como champiñones en discotecas, bares o saunas pensadas para el público mari. Suelen estar ubicados muy cerquita del baño, para ahorrarnos los paseos innecesarios. Pero al loro, porque no sería raro que, queriendo hacer un inocente pisito, te veas rodeado de los habitantes del ‘cuarto’ al equivocarte de puerta…

Lo de ‘oscuro’ es cierto, aunque gran número de locales apuestan por una iluminación tenue que te asegura no caer en los brazos de Shrek o de la Duquesa de Alba. En los cuartos menos iluminados, ayúdate de un mechero o de la pantalla del móvil, no sea que te estés liando con alguien de tu familia, y la próxima cena de Navidad vaya a convertirse en una pesadilla.

Porque sí señora, en un cuarto oscuro podría usted liarse con su propio hijo o incluso con su marido, ya que todo transcurre como cuando abrimos un huevo Kinder: jamás sabes qué te va a tocar (nunca mejor dicho).

Eso sí, para no entrar en pleno akelarre y para no meter la pata, no está de más seguir los consejos de los más veteranos:

• Vigila la puerta del cuarto oscuro desde la barra del bar. Tu privilegiada mente irá calculando cuántos y quiénes están dentro, si hay alguno interesante fuera que te pone ojitos a la entrada ‘dark’ o si ha salido ya la fea del barrio. Garantía de éxito a través de ejercicio mental. ¿Qué más quieres?

• Pon el móvil en modo vibrador. ¿No querrás que, en plena rueda de reconocimiento, te suene el tono de ‘Colgando en tus manos’ y te arruine la cacería, no? Tampoco abuses de la luz que te da tu Smartphone ni actives la linterna del móvil, la gracia del cuarto oscuro está precisamente en eso, en no ver con claridad lo que estás haciendo.

• No te líes a dar vueltas y ten claro dónde queda la salida. Hay veces que la muchedumbre te puede absorber como un tsunami, y luego no hay quien escape de allí.

• Transita despacito, sin prisa. Acuérdate de que hay gente arrodillada o incluso colgada en cadenas, y los tropezones pueden acabar peor que en una charca de pantano. Apoyarse en la pared tampoco es muy recomendable, según nos cuentan los expertos en esta materia (los redactores de BLUE, sin ir más lejos).

• A ver si nos queda clarito: en un cuarto oscuro tiene que haber más silencio que en un examen final de universidad. La gente no entra para hablar, gritar ni cantar, aunque algunos parece que no acaban de entenderlo. Para hablar, chica, ya tienes la pista de baile.

• Libertad para todo: puedes entrar a quien te de la gana, pero eso no significa que te haya tocado el premio gordo. El estar dentro de un cuarto oscuro no supone tener que aceptar ninguna de las proposiciones que vas a recibir. Vive y deja vivir, porque también en el cuarto oscuro un NO significa que NO.

• Lleva papel y preservativos en el bolsillo de atrás. Este punto no necesita de mucha explicación, ¿verdad?

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