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Cómo ser ¡interesantísimo!

En el aclamado articulo anterior “ Caes mal y lo sabes, tía”, el aclamado y repelente Doctor Bradberry y una nunca suficientemente loada servidora, demostramos empíricamente que caéis mal y lo sabéis, tías. Sin embargo, yo soy un hombre generoso, más lo ultimo que lo primero, lo que viene a ser una ONG con el cuerpo de un Dios griego, y vuelvo sobre las cenizas de vuestra autoestima para abriros los ojos, los dos de la cara y el de la conciencia, el otro ya os encargáis vosotras de abrirlo y cerrarlo a vuestra voluntad y a la del chulo de turno, cerdas.

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Con el objetivo de mejorar vuestra vida social y elevar de nuevo vuestra autoestima a un nivel aceptable, entre “soy una puta mierda” y “soy la puta ama”, voy a compartir con vosotros los ocho rasgos característicos de las personas interesantes, que harán de vuestra vida social un cuarto oscuro a última hora, o una sauna a primera hora del domingo, amigas, lo vais a flipar, vais a estar más demandadas que Soraya en una convención de logopedas, más que Terelu Campos en un simposio sobre la ansiedad, qué digo, más que Naty Abascal en una conferencia sobre las bebidas espirituosas.

Las personas interesantes tenemos un magnetismo especial, nos acercas la tarjeta de crédito y te la jodemos. Relatamos historias increíbles y vivimos una vida fuera de lo común, principalmente porque os creéis lo que os contamos, que sois muy pavas. Las personas interesantes somos curiosas, nos gusta explorar y descubrir, por eso vamos a la sauna a deshoras y tenemos una energía que vosotras solo alcanzáis con drogas. Pero, os preguntaréis, ¿Qué es lo que nos hace tan cautivadoras?
Ser super guay y no caer mal es una ciencia, aunque no exacta. Todo el mundo, incluso vosotras, chungas, histéricas, mamarrachas, maricas malas y aburridas, podéis aprender a ser personas interesantes, y eso es algo maravilloso, y en esto coincidimos el coñazo del Doctor Bradberry y yo, porque puede ayudaros a fortalecer vuestra red de contactos, a conseguir más clientes y a ser un líder más eficiente, lo que en lenguaje llano viene a ser conseguir que vuestro Instagram tenga más seguidores que el de Mario Casas, más tokens en Cam4, y que comáis más rabos que una yonqui desdentada.

Amigas, aquí os dejo la lista de los ocho rasgos característicos de las personas interesantes, hipnóticas y poco comunes como yo. No me lo agradezcáis, hacedme una puta transferencia.

1. Sentimos pasión por lo que hacemos.
El jodido Doctor Bradberry ilustra este punto con Jane Goodall, un persona auténtica, que se fue de su Inglaterra natal a África para estudiar a los monos. Sin duda Jane era una persona apasionada; pero entre nosotras, tías, y que no se entere el Bradberry, para estudiar el comportamiento de los simios le hubiera bastado bajarse a Ibiza a repartir flyers.

Sin embargo el mensaje que quiere trasladar con este ejemplo es el adecuado. Es decir, amigas, si te apetece tirarte un pedo aquí, te lo tiras, si te apetece tirártelo allí, también te lo tiras. Si te apetece hacer algo, hazlo, con ello demostrarás que tienes carácter. Esto te podría convertir en una persona sumamente interesante, también en un acróbata, exhibicionista, tontolaba, terrorista… por eso, supongo, que es apropiado que sigas leyendo.

2. Probamos cosas nuevas.
A las personas interesantes como yo, nos gusta hacer cosas nuevas, fundamentalmente porque si hiciéramos siempre lo mismo seríamos unas putas aburridas y previsibles mariquitas de mierda como vosotras. Así que improvisad, que sois más previsibles que un político en plena campaña electoral y estáis más vistas que Mario Vaquerizo, amigas. Sed originales; pero sin exagerar. Tampoco es cuestión de que os reinventéis cada tres meses, que no sois Madonna.

3. No ocultamos nuestras excentricidades.
Las personas interesantes a veces tenemos gustos extraños que no se ajustan a la norma (duval). Tenemos nuestra personalidad y estamos encantados… qué queréis, somos interesantes, como para no estar orgullosos, tías. No hablo de vuestras parafilias, amigas, disfrazaros de pokemon para echar un polvo no os hace más interesantes, sólo hace que me entren más ganas de daros una hostia, y eso sí que me haría mucho más interesante… no se si me explico.

4. No seguimos las modas.
No hay nada más aburrido que seguir una moda, bueno sí, Chenoa, pero allá ella. Las personas interesantes seguimos nuestro propio camino, somos innovadores, rompemos con las normas para perseguir ideas nuevas, emocionantes e interesantes. Somos esas maricas que siempre os llevamos la contraria, nos diferenciamos de las modernas de mierda porque vestimos normal; pero somos igual de tocapelotas… y mucho más interesantes, tías.

5. Mantenemos nuestros egos a raya.
Una mariquita egocéntrica nunca va a ser una persona interesante. La mariquita egocéntrica se pasa el día aparentando lo que no es y preocupándose por la imagen que proyecta. Tías, resulta agotador, poco sincero y un puto coñazo. Se os ve venir, no os esforcéis, tías.

No hay que ser un seguidor acérrimo de la lógica aristotélica, para darse cuenta de que una persona que no es interesante y encima tiene una cosmogonía umbilical, ergo, todo gira alrededor de su puto ombligo, nunca va a ser interesante, porque no lo era antes, no era consciente durante y no lo va a ser después. ¿Quién quiere ser amigo de alguien que sólo se preocupa de si mismo y no es Brad Pitt? Pues eso, pavas.

6. Siempre estamos aprendiendo.
Las personas interesantes siempre estamos aprendiendo. Somos de esas que compran el ‘Hola’ y se leen los textos. No nos quedamos en las fotos, ni en los titulares, ni siquiera en los pies de foto, por eso sabemos que las entradillas a los reportajes de la Preysler son los mismos desde 1981, como su cara, amigas.

La curiosidad es buena, tías, es por ello, oye, que cada vez que conozco a un chulo que me voy a follar le hackeo las cuentas, le investigo las finanzas y le hago un seguimiento. Pensareis que soy un acosador, no amigas, el Doctor Bradberry y yo sabemos que soy una persona humana previsora y tú, cerda, una promiscua sin un puto duro. Ya no te follo más.

7. Compartimos nuestros descubrimientos.
Las personas guays, o interesantes, compartimos nuestros descubrimientos, como Colón, que iba corriendo por la corte, como mariquita en el desfile del orgullo, gritando que había descubierto un nuevo continente. Dio tanto por el culo, que al nuevo continente le pusieron el nombre de una aburrida italiana que pasaba por allí, a él sólo le dieron un país lleno de coca. Creo que ésta es razón suficiente…

8. No nos preocupamos por lo que piensan los demás.
Amigas, somos personas interesantas, nos la pela lo que penséis las demás, que no sois interesantas, sois un puto mojón. Siendo interesantas, y volviendo a la lógica aristotélica, por qué coño íbamos a preocuparnos por lo que pensáis vosotras, que tenéis el mismo interés que una cuenta corriente, “lusers”.

En resumen, amigas sin ningún interés, personas humanas que os dejáis llevar por la marea, mariquitas aburridas que sois incapaces de improvisar una puta sonrisa, tontas de los cojones, ególatras, feas acomplejadas, miembras del casting de zombies de “The walking Dead”, estilistas de Paquirrín, miembras de la ejecutiva del PSOE, Digimons, Periodistas de Televisión Española, tronistas y pretendientas, última película de Garci…  no sois interesantes y lo sabéis. Leed este artículo y lo mismo desarrolláis las capacidades para ser personas interesantes. O no. Me la suda, porque no me interesáis… sí, he entrado en bucle. La próxima vez prometo escribir sin drogarme.

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