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Consecuencias de ver mucho porno

Aunque a algunos nos pueda costar reconocerlo en público, quien más quien menos todos hemos consumido porno alguna vez, y como todo lo que se hace de forma controlada y consciente, es algo que además de darnos placer puede ayudarnos en nuestra vida sexual o de pareja. Pero como todo en la vida los excesos no son buenos y el abuso puede tener graves consecuencias.

LA CRUDA REALIDAD
Ver mucho porno es como cuando te bombardean en televisión con anuncios de McDonald´s en los que jugosas hamburguesas XXL caen a cámara lenta acompañadas de jugoso baicon, lechuga recién cogida de la huerta, pepinillos que sobresalen del pan… y ávido de degustar semejante manjar corres a por una. Pero cuando te la siven te la comes en dos bocados mientras buscas entre el pan porque no llegas a encontrar los ingredientes que debería tener de tan pequeños que son. En resumen, si ves mucho porno puedes llegar a pensar que todas las ‘hamburguesas’ son como las que tienes en pantalla y después quedarte con hambre.

ÉSTA LA ÚLTIMA
El consumo de porno se puede volver adictivo (ojo, que lo dicen varios estudios ciéntificos). La razón es que el visionado de porno produce la segregación de dopamina, lo cual por si sólo no significa nada, dado que la dopamina está presente en cualquier actividad que le produzca placer al cerebro (La Pantoja creemos que es la única que segrega dopamina cuando ve pinchar a Paquirrín).
Pero al igual que con el tabaco, el alcohol y ciertas drogas, la asociación de la dopamina a actividades muy puntuales, y con repetición en el tiempo, puede generar adicción. Es decir, tu cerebro necesitará más y más dopamina cada vez para sentirse feliz.

¿POR QUÉ YO NO?
Si eres una persona predispuesta a la obsesión con la apariencia física (y está claro que casi todas las maricas lo somos), la pornografía puede afectar tu autoestima.
Con el porno estamos recibiendo constantemente un mensaje donde los genitales grandes y la silueta perfecta son requisitos indispensables para la satisfacción sexual, algo que es totalmente falso. Así que si después de una maratón de porno te da por coger el teléfono y encargar el ‘andropenis’ o algún otro tipo de alargador del miembro, no lo hagas (sólo 5 de cada 1.000 penes españoles superan los 20cm., así que no te preocupes).

IMAGINACIÓN AL PODER
La pornografía es a la fantasía sexual lo mismo que la televisión puede ser al libro o un Máster a Cifuentes. Si eres de esas personas que cultivan su propia capacidad de ficción mental, entonces la saturación de escenas sexuales puede llegar a mellar tu propia imaginación. Y teniendo en cuenta en la sociedad que vivimos muchas veces la imaginación es nuestra mejor arma para escapar del hastío.

MÁS Y MÁS
El ser humano es experto en aburrirse. Te puedes aburrir de comer siempre lo mismo, de vestir siempre lo mismo y hasta de mirar los mismos programas de TV (parece que de lo único que no nos aburrimos es que nos roben los políticos). Con la pornografía pasa exactamente lo mismo.
Siempre puedes cambiar de alimentación y vestimenta (de políticos es más complicado), pero el caso de la pornografía se presenta como un poco más complejo. Con el fin de aumentar los niveles de dopamina, muchos usuarios necesitan acceder a diferentes tipos de contenido, con frecuencia más fuertes y a menudo visitando páginas porno que uno no le comentaría ni a sus amigos más íntimos.

PORN BRAIN
Al contrario de lo que rezan algunos mitos y leyendas urbanas sobre la masturbación, practicarla a diario no provoca ni acné, ni la aparición de pelo en las palmas de los dedos ni, por supuesto, ceguera. Por el contrario autosatisfacerse con regularidad tiene numerosos beneficios.
Sin embargo, aliviarse en exceso sí que podría repercutir negativamente sobre otro órgano: el cerebro. Y es que, según una investigación realizada por investigadores del Centro de Psicología del Ciclo Vital de Berlín, algunas zonas cerebrales se ven afectadas con el visionado abusivo de contenido erótico, ya que se detectó que cuanto más porno se consume, más se deterioran las conexiones neuronales.

Llegados a este punto está claro cual va a ser nuestro miniconsejito del mes: despega la vista de la pantalla, sal a al mundo real y folla más!!!! (O por lo menos inténtalo).

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