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Alexia Rivero, todo un tsunami

DESDE MUY PEQUEÑA YA TENÍA DOS COSAS MUY CLARAS QUE MARCARÍAN SU VIDA: QUE QUERÍA DEDICARSE AL MUNDO DEL ESPECTÁCULO Y QUE SE ENCONTRABA ATRAPADA EN UN CUERPO QUE NO LE CORRESPONDÍA. NO HA SIDO FÁCIL, PERO HA LUCHADO DURO PARA CONSEGUIR ESAS DOS GRANDES METAS, Y HOY EN DÍA A SUS 47 AÑOS SIGUE SORPRENDIENDO EN LOS ESCENARIOS METIÉNDOSE EN LA PIEL DE GRANDES ARTISTAS COMO MÓNICA NARANJO O ROCÍO JURADO, Y TIENE CLARO QUE SEGUIRÁ HACIÉNDOLO “HASTA QUE EL CUERPO AGUANTE”.

BLUE.- ¿Cuándo decidiste dedicarte al mundo del espectáculo?

Alexia Rivero.- Con 8 años ya me hacía mis modelazos con las fundas de las almohadas y sabía que quería ser artista. Comencé con 15 años a trabajr de gogó y fue con 20 cuando di el salto al transformismo y la imitación.

B.- ¿Se puede vivir de esto?

A.R.- En Bilbao no sé, pero en Benidorm, donde estoy yo, sí que se puede, siempre y cuando seas buena, inviertas en ello y te lo curres.

B.- Uno de los personajes con los que más se te relaciona es Rocío Jurado, ¿por qué la elegiste?

A.R.- Porque me encanta y la admiro primero, y porque me dijeron que me parecía mucho a ella.

B.- ¿Cómo ves la nueva hornada en el mundo del transformismo?

A.R.- Está bien, pero sí que es muy diferente el espectáculo que se hace ahora. Antes era más imitación y hoy es más imagen.

B.- En este mundo, ¿se hacen más amigas o enemigas?

A.R.- ¡Enemigas! Pero las amigas son muy amigas.

B.- ¿Cómo te ves en el futuro?

A.R.- No lo sé, todavía a mis 47 años tengo mucha fuerza. Creo que me quedan 10 ó 15 años por delante, mientras que el cuerpo aguante.

B.- ¿Por qué Benidorm?

A.R.- Por trabajo. Estuve 14 años trabajando en un restaurante de espectáculos en Bilbao, pero empezó a flojear, porque BIlbao ha bajado mucho en el mundo del espectáculo. Me ofrecieron una prueba en Benidorm y ya llevo 6 años..

B.- ¿Qué echas de menos de Bilbao?

A.R.- La gente y los amigos. El clima, no.

B.- ¿Hay mucha diferencia entre la manera de ser de la gente de Bilbao y la de Benidorm?

A.R.- Sí, en Bilbao la gente es ‘más de aquí’, pero en Benidorm es sobre todo gente de paso que van de fiesta o vacaciones. Además el calor anima más a la gente.

B.- ¿Cuándo entendiste que tu cuerpo no se correspondía con lo que sentías?

A.R.- Desde que tengo uso de razón, aunque en aquella época te sientes diferente y vas descubriendo poco a poco muchas cosas que hoy en día ya sé, claro.

B.- ¿Cómo lo tomó tu entorno, la familia…?

A.R.- Fue difícil, pero a la larga tiene su recompensa, porque no hay cosa más bonita que ser feliz contigo misma. Es como llegar a la meta y conseguir la medalla de oro.

B.- El proceso de cambio, ¿fue complicado?

A.R.- Compicado y largo. Yo empecé poco a poco por no hacer daño a mi familia. Antes estaba peor visto que ahora, no era algo tan público.

B.- ¿Eres la misma Alexia de día que de noche?

A.R.- Yo soy Alexia al 100%. Ya no puedo cambiar más. Soy Alexia actuando y sin actuar. Es verdad que por la noche puedo ser más explosiva, más salvaje, y por el día más ama de casa, con la cara lavada, el moño y las zapatillas de deporte.

B.- ¿Qué opinas del autobúe de HazteOír?

A.R.- Me parecen unos sinvergüenzas, pero más sinvergüenzas son los que permiten que eso pase hoy en día. Parece que vamos hacia atrás. Pero por desgracia es algo que yo he vivido y no me sorprende. Con el tiempo podremos con ellos, porque somos guerreras y luchadoras.

B.- ¿La sociedad está preparada para aceptar la diversidad de género?

A.R.- Sí que hay parte que está preparada pero hay parte retrógrada. No existe un término medio. Veo una doble moral donde por delante es todo muy bonito, pero me gustaría saber qué es lo que piensan por detrás.

B.- ¿Qué le recomendarías a alguien que se encuentra en la misma situación?

A.R.- El mejor consejo, pero tanto para un transexual, como para cualquier persona que tiene una meta en la vida, es que luche por sus sueños. Lo más bonito es llegar a la meta, porque aunque hayas sufrido, la recompensa es mejor. Nunca rendirse y cuantos más golpes te den más fuerte estar.

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