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Semen… ¿ángel o demonio?

¿Hay algún tema de conversación más común en nuestras cuadrillas que el del sexo? Y además de si hemos fornicado o no en los últimos días… ¿semen no es una palabra que sale a diario en vuestros charloteos más picantones? Bueno, pues en la pandi-BLUE sí que ocurre, y por ello nos hemos animado a investigar sobre los falsos rumores y las grandes verdades que rodean al líquido que pone punto y final a cada una de nuestras relaciones. No vayas de listillo/a, hay (muchas) cosas que aún ignoras de la comunmente conocida como lefa. Aquí tienes algunas de ellas:

semen

¿De qué se compone?
Sólo un 10% del líquido que derramamos está compuesto por los pequeños y adorables espermatozoides. En total, en el semen nadan cerca de 30 sustancias como la fructosa, el calcio, el cloro, el ácido cítrico e incluso el potasio. Así visto, suena hasta apetitoso. Que no lo decimos nosotros (solo): numerosos cocineros incluyen ya el semen en sus recetas e incluso hay libros de recetas exclusivos que tienen este líquido como ingrediente estrella. ¿Te atreves?

¿Cambia de sabores según la ocasión?
Pues sí, amiga. Depende de lo que comas, tu semen sabrá de una forma u otra. For example, si eres fruta-adicta, tu néctar sabrá más dulce. Si eres más carnívoro que King Africa, en cambio, será algo más ácido. Oler, huele a cloro y originalmente tiene un sabor agridulce (sí, ya sabemos que lo sabías, pero porsiaca). ¡Ah! Y si el portador del líquido fuma, el líquido te sabrá algo amargo.

Me lo tragué… ¿hice bien o mal?
Hombre, pues depende. La ingesta de semen puede traer como consecuencia una enfermedad de transmisión sexual. Pero si la persona con la que realizas este tipo de prácticas está “limpia”, no hay ningún problema. El semen, de por sí, no contiene agentes perjudiciales para tus órganos o funcionamiento. Es decir, si la cosa está clara, no hay problema en degustarlo. Además, como bien dicen los cocineros ya mencionados, el semen es un alimento muy completo por los minerales, proteínas y vitaminas que contiene.

¿Se puede tener alergia… al semen?
Pues chica, ya lo sentimos, pero sí. No es común en ningún caso, pero sí posible. Si después de jugar con este líquido vemos que tenemos irritaciones o enrojecimientos o incluso ardor, al médico que te vas. Y que te lo confirme, que es muy importante saber con qué cositas podemos jugar, y con qué cositas no. Oye, y si te da patrás siempre podrás usar una hipotética alergia como excusa (barata).

¿Engorda el semen?
No te vamos a engañar. Contiene lípidos y fructosa, pero la cantidad que se consume al tragar semen es tan pequeña que no es suficiente para conseguir engordar. Por ejemplo: una eyaculación media contiene las mismas calorías que una Coca-Cola light (es decir, menos de una). Eso sí, como tu dieta se limite al semen… entonces sí, cari, entonces engordarás.

¿El líquido de la felicidad?
La mayoría de los que saben, es decir, de los semen-expertos, afirman que este liquidillo puede ayudar a que levantemos… el ánimo. Hay quien se atreve a decir que es un antidepresivo, porque contiene oxitocina, que ayuda a disminuir el estrés.

Usos y costumbres
Mucha gente usa el semen para hacer masajes y untarlo por el cuerpo y otro tipo de juegos eróticos, gracias a su consistencia. Eso sí, te advertimos (aunque lo sabes de sobra) que cuando se seca huele un poquito fuerte. Los expertos también confirman que una mascarilla de semen puede ser buena para nuestra piel. Tiene propiedades antioxidantes, pero la mejor manera no es aplicártelo tú misma. Usa la cosmética, que desde hace años hay cremas a base, por ejemplo, de miel y semen.

Curiosidades con aroma de semen…
Sabías que en la Primera Guerra Mundial los servicios secretos británicos usaban el semen como tinta invisible para enviar mensajes cifrados? ¿O que Hitler se inyectaba semen de toro para ser aún más machote? ¿Y que existe una religión del semen, cuya comunidad basa su credo en la ingesta de fluidos sexuales para alcanzar la salvación? Pues mira, ya te lo contamos en BLUE.

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