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San Francisco

Chicos y chicas en patines, sol, playa y enseñas arcoíris a lo largo y ancho del barrio gay más grande del mundo. Suena idílico y apetecible, pero no te pienses que en San Francisco todo es juerga y buen rollo: Considerada cuna de la lucha LGTB, allí eligieron al primer político gay de Estados Unidos y allí también asesinaron a tiros a Harvey Milk, trístemente famoso por defender los derechos de los homosexuales. Además de guiarte por el celebérrimo barrio de Castro, BLUE se ha puesto las pilas para descubrirte este paraíso californiano de cabo… ¡a rabo!

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Ardíamos en deseos de volar hasta San Francisco y contarte las bondades y ventajas de una ciudad que puede presumir de tener “el barrio gay más grande del planeta”. La ciudad es mucho más que eso, por supuesto, pero tras recoger la maleta de la cinta transportadora, no podemos evitar acudir corriendo al barrio de Castro para comprobar si lo que nos muestran en las películas es real o no es más que otro engaño de cartón-piedra.

Para empezar, un poco de Historia: Allá por los 70, la intensa lucha del movimiento homosexual por la que siempre recordaremos a Harvey Milk, colocó a San Francisco en la picota del ‘ambiente’ LGTB a nivel mundial. Para conocer su historia, la de Harvey, píllate el DVD en el que un excelentísimo Sean Penn se mete en la piel del concejal asesinado a tiros exclusivamente por su empeño en defender la libertad.

En la cinta se cuenta que, antes de que Castro fuera la capital gay del mundo, se denominaba Eureka Valley y estaba habitada por escandinavos e irlandeses de clase católica. Pero, en 1963, allí abrió sus puertas el primer local de ambiente y empezó la revolución. El local de venta de cámaras de fotos que aparece en la película (en el 575 de Castro) se convirtió, además, en un buque insignia desde el que se diseñó la lucha por los derechos LGTB durante la década de los 70.

¿Y porqué la población homosexual eligió la calle Castro para fijar su residencia? Pues cuenta la Historia que, curiosamente, fue la Armada de Estados Unidos la que así lo decidió, enviando allí a miles de hombres en servicio militar y apartándolos por su condición sexual.

Un excelente testimonio de todo lo que aquí te contamos lo tienes recogido en el GLBT History Museum (abierto de miércoles a domingos), el segundo museo de temática homosexual del mundo (el primero está en Berlín). Allí encontrarás objetos personales y documentos de los primeros valientes que se mojaron por nuestros derechos, con todo el planeta en contra.

Nos instalamos en 2014: El ambiente sigue concentrándose, básicamente entre las calles Castro y Market Street, hasta su número 19, aunque la comunidad también se deja ver por los barrios Duboce Triangle y Dolores Heights, ubicados en la misma zona. Aún así, todo el mundo te hablará del barrio de Castro como el epicentro de la comunidad gay y lesbiana: la mayoría de sus habitantes pertenecen a este colectivo (lo notarás en las balconadas, teñidas de arcoíris), por lo que los bares, restaurantes y negocios del entorno están diseñados y dirigidos casi exclusivamente a este público.

Se podría decir que el corazón LGTB se encuentra en la esquina de la 18 de Market Street con la calle Castro, una zona repleta de librerías, comercios y cafeterías con sus omnipresentes banderas reivindicativas. En el barrio, además, pasearás por la Harvey Milk Plaza, con un bonito monumento en su honor, y tendrás la oportunidad de conocer el Visitor Center del Names Project, que aflojó la pasta para hacer realidad el proyecto The Quilt: una bandera gigante realizada con pequeños paños que llevan impresos los nombres de personas muertas por el virus del VIH y que pretende alertar a la sociedad de la relevancia que, aún hoy, tiene el SIDA entre la comunidad LGTB, y fuera de ella.

Otro emblemático lugar en la calle que nos ocupa es el teatro que le da nombre. Construido en 1922 por los hermanos Nasser, resulta emblemático por ser la sede anual del Festival de Cine Gay y Lésbico y por proyectar films de esta temática a lo largo de todo el año.

Para terminar por nuestro periplo “rosa”, te recomendamos que disfrutes de la curiosa línea de tranvía o del Parque del Triángulo Rosa, el memorial a los homosexuales perseguidos por la Alemania de los nazis.

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San Francisco es una fuente inagotable de sorpresas y lugares atractivos. Muy ligada al séptimo arte, son de peregrinaje obligatorio el majestuoso Golden Gate, la siniestra prisión de Alcatraz, las majestuosas Twin Peaks o los curiosos Cable Car que recorren toda la ciudad.

Aún así, para desengancharte de Castro, te recetamos la plaza más animada de la ciudad: En Union Square disfrutarás de las mejores tiendas y bares de San Francisco y te será difícil abandonarla. Ambiente, y mucho, encontrarás también en las calles de Chinatown, un buen lugar para comer, comprar y pasear. San Francisco cuenta también con el barrio japonés más grande de Estados Unidos, Japantown, aunque no es tan conocido ni tan populoso como el chino.

Si prefieres un ambiente hippie y alternativo, dirígete a Haight Ashbury, con infinidad de locales que ofrecen música en directo y deliciosa comida a un precio algo más módico. Y para terminar nuestro paseo por los barrios emblemáticos de la ciudad, te proponemos la Pequeña Italia o Fisherman´s Warf, uno de los lugares preferidos por los turistas (allí viven los famosos leones marinos de San Francisco).

De juzgado de guardia sería que dejaras de admirar los tres kilómetros del Golden Gate, el símbolo de San Francisco y uno de los puentes colgantes más famosos y largos de mundo. Alamo Square, con sus coloridas casas victorianas, es otro de los lugares emblemáticos de la ciudad, no en vano ha servido de plató para numerosas producciones cinematográficas.

En el capítulo de parques, te recomendaremos dos: el Golden Gate Park, con 5 kilómetros de longitud, supera en tamaño el Central Park de Nueva York. Es uno de los pulmones de San Francisco, que completa su sistema respiratorio con los jardines Yerba Buena, en el centro de la ciudad.

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Tras el descanso, viene otro de los platos fuertes: Alcatraz, la cárcel más famosa y enigmática del mundo, es una visita imprescindible si viajas a San Francisco. Cuesta unos 28 dólares, incluyendo el paseo en barco hasta la isla y la visita a las celdas de castigo. No defrauda, se te pondrán los pelos de punta.

Y no se vayan, que aún hay más: antes de embarcar rumbo al hogar, súbete hasta los picos Twin Peaks, el mejor lugar para apreciar la ciudad (280 metros de altura), visita el Ayuntamiento y la Grace Cathedral y no dudes en comprarte una entradita para ver el Acuario de la Bahia, el lugar donde conviven los ecosistemas de la bella ciudad californiana que nos ocupa.

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Seis cosas que (seguramente) no sabías de San Francisco

• Bautizada con el nombre de San Francisco de Asís, su población se multiplicó básicamente por la fiebre del oro. Hoy en día, cuenta con más de 800.000 habitantes.

• La ciudad fue devastada por un terremoto y posteriores incendios en 1906, pero San Francisco resurgió de sus cenizas y logró convertirse en la sede de la Exposición Internacional del Pacífico tan sólo nueve años más tarde.

• Tampoco la Gran Depresión pudo con San Francisco. El crack bursatil del 29 no  consiguió cerrar ningún banco de la ciudad, que, precisamente en aquellos años levantó el Puente de la Bahía, el Golden Gate o la prisión que sirvió de hogar, entre muchos otros, a Al Capone, en la isla de Alcatraz.

• Cerquita encontrarás el famoso Silicon Valley, un mastodonte de la investigación cibernética y tecnológica: allí conviven, en relativa paz, empresas como Yahoo!, Google, Facebook o Paypal, entre muchas otras…

• A los amantes del rock no se les escapa que San Francisco vió nacer a la Creedence Clearwater Revivel, a Santana, a los Metallica o la banda Faith No More. En los sesenta, el pistoletazo rock lo dieron Jefferson Airplane o Grateful Dead, entre otros.

• Además de poder presumir de tener el orgullo gay más grande del mundo, el Carnaval de San Francisco, el Lovefest (a finales de verano) o el Hardly Strictly Bluegrass no se quedan atrás. Cuando hagas tu reserva, tenlos en cuenta.

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