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Rotterdam

Rotterdam, la segunda ciudad de los Países Bajos, es esa city que siempre ha estado ahí aunque un poco en la sombra de Amsterdam, y que ahora se ha convertido en una ciudad de moda. Es rara la publicación que desde hace unos meses no hace referencia a ella por ser una ciudad de contrastes y paradigma de la vanguardia arquitectónica. Desde Blue te damos un plus, te llevamos de paseo por sus puntos de interés y hacemos un recorrido detallado por esos lugares repletos de holandeses de casi dos metros, rubios como el marido de la Pataky y sedientos de maromos con label como las alubias de Tolosa. No nos olvidemos que la compañía KLM tiene varias conexiones diarias entre Bilbao y Amsterdam, así que con un salto más nos plantamos en la ciudad europea de moda.

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Rotterdam es una ciudad de sobra conocida por sus festivales como el ‘North Sea Jazz Festival’ o el ‘Internacional Film Festival’, a eso hay que sumarle un sinfín de museos situados en el centro la ciudad y una lista de edificios iconos de diferentes estilos arquitectónicos y el hecho de que Rotterdam está abierta como la que más a todo lo que significa homosexualidad. Empecemos el recorrido por su puerto, Europoort, una visita de obligado cumplimiento tratándose del puerto más grane de Europa y el segundo del mundo, muy cerca nos pilla el Puente Erasmo, que une el barrio de Kop en el sur con el centro en la cara norte del río. Otro punto de Interés es Euromast, una torre futurista de 185 metros de altura desde donde se ve toda la ciudad, la Grote of Sint-Laurenskerk, el único edificio de la edad media de la ciudad o su Ayuntamiento, único edificio que quedó en pie tras el bombardeo de 1940. Hoofdkantoor HAL es otro de los lugares que ver en la ciudad, un monumental edificio que representa la historia marítima de la ciudad.

Pero sin lugar a dudas el emblema de la ciudad son sus afamadas casas cubo (Kijk-Kubus), su arquitecto Piet Blom creó estas 38 viviendas con la idea de que se convirtieran en un pequeño pueblo, la idea no cuajó, pero lo cierto es que son un auténtico símbolo, una de ellas se puede visitar por dentro. Tampoco debemos perdernos la manzana roja, un rascacielos de 40 pisos y de 124 metros o el Kopblok, un edificio anexo que alberga tiendas y restaurantes, estos dos sumar el Edificio Calypso, una suma de apartamentos sostenibles situados frente a la Estación Central. Por cierto antes pasábamos por encima la obligación de visitar el puerto, si hablamos del Puerto Antiguo, el Veerhaven, supone disfrutar de una gran colección de barcos veleros. Justo al lado de las casas cubo nos encontramos con el Oude Haven, puerto viejo de la ciudad plagado de bares y terrazas donde poder tomarse algo acompañado de gente guapa. Destacable Wereldmuseum, un de los museos imprescindibles de la ciudad, es una muestra de culturas del mundo, con casi 2000 piezas de los cinco continentes. Además regularmente realiza exposiciones temáticas. Si queréis otra zona animada de la ciudad buscar la Witte de Withstraatt, una animada calle frecuentada por gente joven,  con muchos bares y ambiente bohemio. Tampoco os perdáis su impresionante mercado municipal, con forma de gran arco alberga además de quesos y judías, oficinas y apartamentos. Y si queremos y podemos salir un poco de la propia Rotterdam la opción es Kinderjick, hablamos de una aldea situada a 25 kilómetros y adornada con una veintena de molinos, vamos la típica estampa holandesa. Una buena opción para conocer de primera mano el funcionamiento de los canales holandeses, eso sí os tendréis que dar de codazos con el resto de turistas.

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Pero vamos al lío que Rotterdam tiene mucha tela que cortar y mucho “rubiaco” que atacar. Si tuviesemos que localizar una calle propiamente gay esa podría ser Van-Oldenbarneveldstraat, aquí nos encontraremos con Rainbow, una cafetería donde no falta la fiesta y la música cursi, muy cerca nos damos de narices con el Strano, para los más bailongos que les gusten los temas de los años 40, y seguidito está Loge 90, para los más mayorcitos y con overbooking los domingos por la tarde. Además en esas mismas calles se encuentran Apolo, Flierefluiter o el Keerweer. Pero si lo que quieres es caña y mucha marcha las opciones son Cosmo y Bonaparte. Previamente te recomendamos que almuerces en Nostra, que la copa al final de la tarde sea en L’ Ouest y que disfrutes de un buen vino en Janssen. Pero como no podría ser de otra manera Rotterdam también es una ciudad de clubes con chicos con poca ropa, pequeños locales en la mayoría de los casos, ya que a esta ciudad no le gustan precisamente las grandes discotecas, sí lo es de clubes destinados a público de todo pelaje y tendencia sexual. Para ellos están Gay Bar, Toffler, Blender o Labru.

Las soluciones para vuestros institntos más bajos os las da la sauna Spartacus, la única abierta los siete días de la semana y los fines de semana las 24 horas del día, sauna Finlandia es otra buena solución ubicada en el lado sur del río. Pero si lo que quieres es disfrutar de lo que los holandeses te quieran dar fuera de cuatro paredes acércate al Kralingse Bos, un gran parque en el que no falta una interesante zona de cruising, la identificarás por el gran número de coches aparcados en la zona, otro lugar para el flirteo naturalista es cerca de la estación central, eso sí un poco peligrosa, así que al loro.

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