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Penes curvos

Los hay para todos los gustos, formas y direcciones, a veces puede resultar gracioso el encontrarte con uno de ellos y otras puede provocar más de un problema a la hora de introducirlo por dicho sea el orificio, lo cierto es que es bastante habitual encontrarnos en nuestra azarosa vida amorosa con un pene curvo.

pene curvo

Si cogemos como modelos de pene ideal los que salen en las películas porno, lo normal es el modelo de algo largo, grueso, plagado de venas, con o sin capullo, pero duro y recto, como si se tratase de un salchichón de Burgos muy curado, pues bien hay más modelos de penes de los que podemos creer y los que van hacia arriba, hacia abajo, a la derecha o a la izquierda, también tienen su público. Con tremendas formas y direcciones se convierten en auténticas máquinas de placer ya que son capaces de explorar rincones de tu anatomía nunca antes descubiertos. Estaréis conmigo en que cuando asoma algo así tras la bragueta lo primero que hace uno es esbozar una sonrisa que de cierto grado de normalidad a la escena, por otro lado no deja de ser una especie de pase a Port Aventura.

Si tenemos que hacer una catalogación el primero sería el que llamaremos genéticamente curvado, es el más común de todos, tiene una curvatura leve y es algo que normalmente se hereda. Es decir, si por azares de la vida tienes un hijo con el pene hacia el mismo lado, no tengas ninguna duda, sigues siendo marica pero el hijo no hay duda de que es tuyo, es algo así como lo que ocurre con el color de tus ojos o del pelo, una marca de label de calidad de la familia. Si nos ponemos serios la verdad es que la curvatura de este pene puede convertirse en un problema para el dueño del “utensilio” pero suele ser más un problema psíquico que físico ya que dado que el grado de curvatura es insignificante no constituye problema en el momento de tener sexo.

Otra de las variedades es la del pene estirado, un modelo de polla más común de lo que parece. Se desarrolla normalmente en los jóvenes adultos, y su causa suele estar en forzar una erección hacia un mismo lado una y otra vez, y es que para lo de las pajas también hay que saber cambiar de chaqueta, una de izquierdas, otra de derechas, y vuelta a empezar. Pero no solamente la causa puede estar en la manera en la que los jóvenes se masturban, otra causa puede estar en llevar ropa muy ajustada que nos lleve a colocar el pepino siempre hacia el mismo lado, entiendo que los toreros tiene que saber algo de esto y los amantes de los leggins y de los vaqueros convertidos en mallas también, que ahora hay muchos de esos. Su curvatura puede ser más visible, pero no supone un impedimento para meterse en faena, todo lo contrario, dependiendo de la dirección en la que se incline, puede proporcionar sensaciones diferentes.

Pero llegados a este punto toca hablar de la enfermedad de Peyronie, que más que una patología puede ser una condición causada por un trauma, impacto o lesión, y se desarrolla por la ausencia de ciertos nutrientes que son necesarios para el proceso normal por el cual el pene vuelve a su estado y forma normal tras el golpe. Para que todos lo podamos entender la enfermedad de Peyronie es simplemente una cicatriz o placa que se forma en el tejido del pene que no se estira lo suficiente cuando está “aldente”. De este modo el pene se inclinara en la dirección de la cicatriz, aquí el grado de curvatura puede variar desde muy leve hasta muy marcado, y si es tan pronunciada la curvatura puede constituir un obstáculo para una relación satisfactoria.

Aunque sin duda, y como nos podemos imaginar, aunque nos cueste y nos duela, lo más peligroso es cuando la curvatura del pene es producto de una fractura. No hay que olvidar que al ser un órgano que no tiene huesos al ponerse erecto de una manera forzada, cada uno que entienda lo que quiera por forzada, al doblarse puede fracturarse, no olvidemos, seguro que lo recordamos cada día, que un pene erecto no está diseñado para doblarse, y si se le fuerza mucho pueden desgarrarse los cuerpos cavernoso que hay en su interior, un drama que además duele que jode, y nunca mejor dicho. Cuando esto ocurre acaba como puedas y derecho al hospital.

Pero la clave está en encontrar la joya de la corona, una curvatura hacia abajo que facilite la estimulación de la próstata, lo que resulta un auténtico fiestón para el cuerpo.

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