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Orgullo Hetero

Querida amiga homosexual, lesbiana, bisexual o transexual que lee ahora mismo esto, parad, doblar la esquina de la página, cerrad la revista y mirad a vuestro alrededor. En cuanto veáis a un heterosexual, hombre o mujer, dadle la revista y pedirle que lo lea, sí tías, ésta es una información para ellos y ellas. Vosotras podéis seguir haciéndoos la pedicura…

orgullo hetero

Queridas amigas heterosexuales, el 28 de junio se celebra el día de la dignidad homosexual. Se celebra ese día y no otro porque fue un día como ese hace muchos años cuando una docena de “travelos” y “maricas” que lloraban la muerte de su adorada Judy Garland, se revelaron por primera vez ante el acoso semanal de la policía, que las detenía como si fueran escoria entre risas.

Se revelaron, con pelucas y tacones y los dos cojones u ovarios que les venían de serie y provocaron que una multitud de sus iguales, alertados por su valentía y la dignidad que demostraban con su resistencia, salieran a la calle con la cabeza alta. Ya no iban a sentirse avergonzadas por ser diferentes, es más, iban a hacer alarde de su condición, por lo menos un día al año.

Décadas después la situación del colectivo gay es muy diferente en este mal llamado primer mundo, gracias a Dior y a Miuccia Prada; pero no olvidéis que en Marruecos los gays van a la cárcel, por ejemplo, y en muchos países hay pena de muerte. Sí amigas, es para morirse.

Y si yo hoy os recuerdo que soy maricón, no lo hago con ánimo orgulloso, ni para hacer proselitismo, ni para echárselo en cara a nadie. Hoy digo que soy maricón porque es una de las características que me definen como ser humano. También soy rubia, cabezota y me gusta la cerveza. Pero sobre todo si hoy os recuerdo que soy maricón es para solidarizarme con toda esa gente que lo es y no puede vivir su vida libremente, lo hago para que si hay un crío que lo es y se siente mal, sepa que ser maricón, bollera, heterosexual o amante de la cerveza no es una desgracia, una desgracia sería ser cínico, mentiroso, manipulador o mala persona.

Queridas amigas heterosexuales, los homosexuales somos “personas humanas” diversas, somos peluqueras, dependientas del Zara, camioneros, jueces, políticos, ingenieros, zapateras prodigiosas, tontas, listas, tronistas, futbolistas de primera, de segunda y de tercera regional; somos sindicalistas, apáticas, militantes del PNV o del PP; somos guapas, yo más, feas, sosas, graciosas, tenemos pluma, o no. Hay maricas que son más de vino, otras de cerveza y alguna pavisosa de agua mineral.

Queridas amigas heterosexuales, os podría contar mi vida en verso, pero no valdría para nada, porque la única forma de conocer una realidad diferente es acercarse a esa realidad, así que hasta que no tengáis un marica al lado no nos comprenderéis y tampoco vestiréis bien.

Así que, a la espera de que nos conozcáis y compartáis nuestra realidad, tan común como la vuestra, aquí os dejo las razones de por qué debemos seguir celebrando el día del orgullo gay, desgraciadamente.

1. Porque no existen países donde esté prohibido ser heterosexual, incluso con pena de muerte.

2. Porque no hay países donde esté prohibido contraer matrimonio entre heterosexuales.

3. Porque a los heterosexuales no se les insulta o agrede por la calle por ser heterosexuales.

4. Porque a ningún padre se le ocurriría echar a su hijo/a de casa por ser heterosexual.

5. Porque a ningún heterosexual le molesta compartir vestuarios con otros heterosexuales.

6. Porque la heterosexualidad no encabeza ni ocupa lugar alguno en la lista de delitos por odio.

7. Porque nadie dice que prefiere tener un hijo enfermo o deforme antes que un hijo heterosexual.

8. Porque no existen grupos de radicales que se dediquen a cazar heterosexuales para agredirlos o asesinarlos.

9. Porque no hay campañas populares para exigir la retirada de anuncios, series o películas por la aparición de heterosexuales.

10. Porque no existen libros, ni terapias, ni profesionales que enseñen a dejar de ser heterosexual.

Si, queridas amigas heterosexuales, vosotros nos veis en fardapollas y rebozados de purpurina sobre una carroza el día del orgullo gay, nos veis bailando, cantando, comiéndonos los morros, y no sois capaces de recordar cuál ha sido nuestro camino hasta ese momentazo, ese venirse arriba de libro.

Antes de ni siquiera atrevernos a calzarnos un fardapollas y hacer la croqueta sobre el vómito de un unicornio rosa, hemos sido insultados, agredidos, ninguneados; hemos llorado, nos hemos odiado y hemos deseado ser como vosotros, porque vosotros sois los que marcáis la norma.

Cuando nos veáis divertirnos, divertíos con nosotros, porque estamos celebrando algo bueno, el hecho de que estamos contentos de ser como somos y de que vosotros seáis como sois y lo disfrutéis con nosotros, nada más. Aunque nos gustaría, esto no es contagioso, nadie os convertirá en nada que no sois, tan solo os convertiremos en mejores personas, pues el que acepta al diferente es la mejor persona posible.

Pensad en esto. Yo he sido perseguido por una recua de heterosexuales para demostrarme, a hostias, que estaba equivocado. En cambio nunca he visto a una recua de homosexuales correr detrás de un hetero para hacerle nada… Bueno, sí, una vez; pero iban de bote y lo habían confundido con un unicornio rosa.

En fin, llegados a este punto solo puedo decir…

“Personas humanas” del mundo, feliz día de la dignidad homosexual, gracias por celebrar la diversidad”.

Postdata: si algún hombre heterosexual se ha emocionado leyendo esto, que se ponga en contacto conmigo, que te voy a dar mandanga hasta que te escueza el bazo! Moñas!

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