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Mitxel Santamarina

Parece casi imposible que naciera hace tan solo 32 años en Gernika y lleve ya 20 dedicados al mundo del espectáculo. Se subió al escenario con tan solo doce años, con una obra escrita por él y desde entonces tiene muy claro que ese es su sitio. Ha hecho cine, televisión y por su puesto teatro, mucho teatro. Inició su carrera en compañías como Pikor Teatro y Maskarada protagonizando “Pisa la raya” y su última obra ha sido la Zarzuela “La gatita Blanca”. Pero la más especial para él es sin duda Cabaret Chihuahua, con la que acabamos de verle en el Euskalduna junto a todo ese maravilloso elenco. Mitxel Santamarina nos habla de esta última experiencia, de su trayectoria y hace sus reflexiones personales a cerca de la vida del actor en Euskadi.

BLUE.- Has trabajado mucho aquí pero también a nivel nacional, en teatros importantes de Madrid, por ejemplo. ¿Cómo se consigue ir ascendiendo en este trabajo, cómo se sobrevive?

Mitxel Santamarina.- Hay que tener una mezcla entre talento, suerte y dedicación. Tienes que ser muy constante y prepararte mucho con cursos, etc. Y mentalmente tienes que estar preparado para ser rechazado mil veces. Y estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado hace mucho. Pero lo más importante es estar activo. Que te vean.

B.- ¿Se puede vivir como actor en Euskadi?

M.S.- Se puede currando mucho y sin descartar dar clases o hacer diskofestas, animaciones, presentar galas… Como es mi caso.

B.- Eres monologuista, entre otras cosas (dentro de que eres un artista). ¿Qué diferencia hay entre estar solo sobre un escenario o estar acompañado?

M.S.- Yo prefiero estar acompañado. Con monólogos tipo El Club de la Comedia estás más desnudo porque hablas desde un lugar más cercano a ti. Pero tiene su punto también. Aunque estar acompañado y poder compartir momentos en escena y fuera de ella es genial.

B.- ¿Te gusta más crear y dirigir, o actuar con algo estudiado?

M.S.- Cuando subí por primera vez a un escenario lo hice con algo escrito por mí. ¡Es un subidón! Ahí dije “esto es lo mío”. Hacíamos escenas sueltas de obras conocidas pero yo escribí el hilo conductor con 12 añitos. Luego no se ha vuelto a repetir la situación. He escrito cosas para finales de curso de mis alumnos y el año pasado estrené en el Arriaga una ópera escrita por mí y compuesta por Carlos Imaz, “Txanozuritxu”. Tuvo mucha aceptación y se repondrá el año que viene. También la dirigí y no lo he pasado peor en toda mi vida. Prefiero estar encima del escenario, aunque dirigir es una experiencia muy enriquecedora.

B.- ¿Qué tiene que tener un buen actor para conseguir prestigio o ser reconocido?

M.S.- Dedicación, nunca tirar la toalla, suerte, talento natural y paciencia.

B.- ¿Cómo os lleváis los actores vascos? ¿Hay manos negras, gente prepotente… O existe el buenrollismo que percibimos la gran mayoría?

M.S.- Mis mejores amigos son actores. Y trabajo mucho con ellos. Siempre hay gente especialita pero tengo la suerte de que la gente que me rodea es estupenda. ¿Manos negras? No creo que haya. Eso espero…

B.- ¿Se portan bien los grandes teatros, os cuidan, os miman…?

M.S.- Es otra liga. Nos cuidan muy bien y nos hacen sentir arropados. Es una experiencia muy positiva sentirte parte de algo importante y que te permitan disfrutar de tu trabajo sin estar pendiente de otras tareas que en teatros alternativos o por tu cuenta tienes que hacer.

B.- ¿Qué tiene de especial trabajar en lugares como Pabellón 6 donde el público está más cerca?

M.S.- Pabellón 6 permite ese contacto directo con el público que a mí tanto me pone. Cuando trabajé allí por primera vez pensé “ya era hora algo así, quiero trabajar aquí mucho tiempo”. Y está ocurriendo. Hay que pedirle cosas a la Pachamama. Ver la cara de la gente, charlar con ellos tras la función y que te muestren sus opiniones y reflexiones es lo más.

B.- Acabamos de veros en el Euskalduna, ¿Qué tal ha ido, qué valoración hacéis?

M.S.- Ha sido estupendo. No imaginabamos que iba a funcionar tan bien. Tuvimos que prorrogar 3 días por la demanda del público. Lo que ha pasado con Cabaret Chihuahua es algo extraordinario que no se repetirá jamás. Ha sido y sigue siendo un fenómeno. Estamos a muy poco de llegar a las 200 funciones. ¡Habrá que hacer una fiesta!

B.- ¿Qué significan para ti Cabaret Chiuaua y Chichinabo Cabaret?

M.S.- Artísticamente mucho. He podido hacer tres personajes muy diferentes entre sí. Cantar, bailar y actuar a la vez es maravilloso. Estás en constante riesgo de desafinar o cagarla y eso es genial, te hace tener muchas tablas, como el Improtxou, un espectáculo de improvisación. Personalmente también me ha dado mucho. Digamos que me ha hecho madurar como actor y cantante pero también como persona.

B.- ¿Se valoran lo suficiente las producciones locales?

M.S.- Creo que no. Pero eso lo está cambiando por completo Pabellón 6. Pabellón empezó con muchas obras de fuera de Euskadi y ahora prácticamente solo hace producción propia. Entre los cabarets, la compañía joven, las coproducciones y el teatro breve ha creado una fábrica de actores, directores y creadores única en Euskadi. El público valora mucho lo de aquí. Y el Palacio Euskalduna se ha dado cuenta de ello y está abriéndose más.

B.- ¿Qué planes de futuro tienes? ¿Televisión, cine, seguir en el teatro…?

M.S.- Hay un proyecto de doblaje de una peli de animación, una pieza muy loca con Iñaki Maruri escrita por Chema Trujillo, y una Ópera Txiki con la Abao que se estrena en marzo en el Arriaga. Y a lo mejor me veis en la tele pronto. Pero mejor no digo más.

B.- ¿Está la cultura en Euskadi lo suficientemente valorada?

M.S.- Ni en Euskadi ni en el resto del mundo. Pero sin cultura no podríamos vivir.

B.- ¿Debemos fomentar más el consumo de cultura? ¿Cómo debemos/podemos hacerlo?

M.S.- Abaratando las entradas. Dando más difusión y más ayudas.

B.- ¿Cómo definirías al público vasco?

M.S.- Maravilloso y muy exigente.

B.- ¿Consideras que el público gay es una parte importante en el consumo de cultura (teatro etc.)? Lo notas en tu público…?

M.S.- Absolutamente. Siempre ha sido así. Y eso de “mi público”… No sé si tengo un público propio… Pero en el ambiente me reconocen bastante. Será que el Chihuahua es muy gay-friendly.

B.- ¿Haces algún tipo de reivindicación en tus obras, qué mensajes lanzas al público? Alguna relacionada con el colectivo LGTBI…

M.S.- Txanozuritxu, una ópera para niños que escribí y dirigí el año pasado, trataba el tema de la aceptación personal desde un punto diferente. Pero creo que está todo unido. Ahora estoy escribiendo otra ópera para niños y también meteré algo así. No me mola meter directamente el tema pero se puede leer entre líneas. En mis historias para niños tampoco verás una escena de amor heterosexual. ¡Me niego!

Cuestionario BLUE

• Qué nunca falta en tu bolso: Cepillo de dientes.

• Un/a sex symbol: Chris Evans.

• Plato favotiro: Sushi.

• Un lugar para comer: Restaurante Bordatxo en Deusto.

• Un sitio para mover el esqueleto: Badulake.

• Un sitio para desconectar: una cala entre Laga y Laida donde pasé la infancia.

• Un/a referente para ti: Enriqueta Vega. Compañera y amiga.

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