Blog

Mil y una formas de amar

No, amiga, no. La carne, el físico, no es lo único que importa, aunque en el Grindr tengas al alcance más torsos que sonrisas. El mundo es diverso y plural, y la sexualidad no se libra de esta amalgama de gustos y colores. Hoy te presentamos otras tendencias sexuales que, dentro de mil años, podrían convertirse en las mayoritarias.

sexualidad01

  • Lithsexualidad, o el deseo de no ser correspondido

Puedes ser gay, hetero, trans, lesbiana… y, por si no tuvieras suficiente, también lithsexual. La definición es sencilla, pero no todo el mundo comprende este modo de relacionarse con otras personas. Consiste en experimentar atracción hacia otros y otras, pero sin necesidad ninguna de ser correspondido. Es más, estas personas no tienen ninguna gana de ser amadas por ese maravilloso ser que les obnubila, porque prefieren que su amor sea platónico y no uno más en el que todo sale bien y los protagonistas comen de todo, incluidas las dichosas perdices. Al loro, porque puedes pensar que hay muy poco lithsexual en el mundo, pero no es así, hay unos cuantos.

  • Demisexualidad, polvos con sentimiento

Así, en principio, un demisexual no echa polvos de una noche ni se lleva un chulazo a casa cada noche que baila en el Badulake y el Balcón. ¿Por qué? Porque la atracción sexual que siente hacia otras personas no se basa en el cuerpo de su ‘ligue’, sino en una fuerte conexión emocional. Dentro de esta definición pueden entrar la amistad profunda, un alto nivel de complicidad y confianza o simplemente amor. Hasta que este sentimiento no nace, el demisexual no experimenta ningún deseo sexual. Y si dicho sentimiento se esfuma, las ganas de jaleo también se evaporan. Matemático. Y bonito, muy bonito.

  • Sapiosexualidad, la pasión entra por el oído

Otros que no miran al físico, y que, en este caso, se excitan ante una persona inteligente que les aporte conocimientos y sabiduría. Una buena charla con un vinito crianza puede superar, con creces, a un paseo por la sauna a horas intempestivas. Sí, sí, en conversaciones con gente semianónima siempre nos confesaremos sapiosexuales. Siempre diremos que una conversación interesante es lo que nos enamora, aunque luego seamos las más desnudas del Grindr. Pero en este caso, los sapiosexuales encuentran más excitante esa charla que un jueguito con fresas y hielos en la cama. ¿Sería eso lo que le ocurrió al último novio de nuestra querida Duquesa de Alba? ¿O lo que enamoró a la simpatiquísima Marina Castaño de Camilo? La lista con ejemplos es más larga que el número de fracasos de Natalia, así que mejor no seguimos con ella.

  • Autosexualidad, yo conmigo mismo

No hay mucho que decir. Son personas que sólo tienen atracción hacia sí mismos. Y punto.

¿Os ha gustado este repaso por otro tipo de formas de relacionarse sexualmente? Si recibimos muchos votitos positivos, el mes que viene seguimos con la lista. Porque sí, queridas amigas, nos quedan unas cuantas por contaros…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *