Blog

Llega el Orgullo… Diva, Diva gay!

Hay cosas que no cambian ni con el paso de los años. Una de ellas es que a los gays nos encantan las divas (aunque las nuevas generaciones son menos diva-maníacas, es verdad). Mujeres cantantes, empoderadas y duras de pelar, con cuyas letras y beats nos venimos arriba en casa, en la ducha, y en la discoteca de turno cada sábado. Muchas, sobre todo las divas patrias, viven de super-eventos como los distintos Orgullos que están a punto de acontecer. Pero… ¿por qué se da este fenómeno? ¿Por qué al ultra-fan de Britney le repugna Christina, y viceversa? ¿Cómo es que cada uno tenemos nuestra diva favorita y la defendemos como si fuera de nuestra propia familia? Estuvimos pensando en entrevistar a Iker Jiménez sobre este tema, pero le vino grande, así que lo analizaremos nosotras mismas.

Lo primero de todo: ¿qué es una diva pop? (porque Maika, la ‘jevy’ de “La Voz” no cuenta, claro)
Una divorra tiene que tener varias cualidades: una voz potente y desgarradora, una imagen rotunda y una personalidad fuerte (en ocasiones incluso borde e insoportable), además de una buena colección de leyendas urbanas y escándalos mediáticos a su alrededor. Tampoco pueden faltar letras con mensajes de superación que nos recuerdan que sigues aquí, que estás mejor sin aquel y que sobrevivirás contra viento y marea, maricón.

La cantante que no cumpla estas cualidades se quedará como pseudo-diva, y no será más que una petarda aburrida que seguirá actuando en los Orgullos, pero cada año en una plaza más pequeña y rodeada de artistas de tercera regional (sí, todas estamos pensando en Edurne, ¿por qué negarlo?)

No, no se nos olvidan: la diva patria existe, aunque no la reconozcamos nunca
Son el guilty pleasure de todo buen gay nacido en esta santa península. Pocos, solo los valientes, reconocen que pasan de las supermegastars venidas allende de los mares porque adoran alguna de las petardas  estrellas estatales. Ojo, que aquí también hay clases.

Obviando a las más folcóricas (la Jurado, la Panto o incluso Karina siguen teniendo infinidad de fans en el armario musical), hay tres divorras que se han ganado el espacio con el paso de las décadas: Alaska, reconvertida desde hace casi tres décadas en Fangoria, la Naranjo y la Sánchez. Es verdad, ser fan de las últimas dos también resulta incompatible e inconfesable, pero llevan años y años sonando en tu discoteca favorita, PORQUE VAS A DONDE EL DJ A PEDIR SUS TEMAS. Y porque, en el fondo, las tenemos cariño y nos gustan, qué leches.

Del resto… pues poco podemos decir. Entre Rebecas, Yurenas, Peloponys y Natalias, no sabes muy bien si estás en una nueva edición de Gran Hermano VIP o en un cutre-show del Orgullo de Murcia. Oye, y hablando de Murcia, pensamos que Ruth Lorenzo, nacida allí, debería encontrar YA su hueco entre las divorras gayer, aunque para ello todavía le falte presentar una buena colección de hits petardos y bailongos. ¿O no? (No, no se nos olvida Soraya, es que todavía no sabemos muy bien en cuál de los cajones colocarla…).

No todas son iguales: ¡LOS TIPOS DE DIVAS!
Las divas se caracterizan por tener una legión de fans que jamás se bajan de carro y que defienden a su cantanta por encima de todas las cosas (incluso de sus familias), aunque lo único que haga sea sacar un chorra-single cada mes de junio (para seguir haciendo bolos en época estival).

Los nacidos a finales de los 70 la flipan con Madonna, mini-Kylie o incluso Cher. Comparados con los jovenzuelos, son más clásicos en lo que a gusto musical se refiere y adoran las macro-giras con lentejuelas, chulazos que bailan alrededor de sus divas y (jamás pueden faltar) plataformas que hacen aparecer a las estrellas desde la mismísima profundidad del infierno.
Sus grandes enemigos son los ultras de cantantas soporíferas melódicas como Celine Dion, Mariah Carey o la tristemente fallecida Whitney. Son menos macarras que los anteriores y dejaron de salir de “discos” cumplidos los treinta. Los fans de Madonna siguen calentando la pista, tenlo por seguro, y además no se avergüenzan de ello (como tiene que ser).

Después llegó la generación Britney. Miss Spears era el VHS, mientras que Christina Aguilera era el vídeo BETA. Britney arrasó con discos y giras variados a pesar de no cantar una mierda, y Christina, poseedora de una gran voz, se ha quedado para anunciar galletas Oreo. Ojo, en su día era imposible ser fan de la dos, y los seguidores no se cansaban nunca de pelear y tirarse de los pelos para defender a su fábrica de hits favorita. También adoraban a las Spice, Shania Twain (sí, hija, sí) o incluso a los Backstreet Boys (pero porque les ponían like a moto).

Beyoncé y Lady Gaga dieron paso a otra era de homosexuales locos por sus megaestrellas favoritas. Las dos son indiscutibles y devolvieron la esperanza por la música en directo al universo gay. Unas voces de escándalo, sin necesidad de rever ni de playback, que dejaron a la altura del betún a generaciones anteriores, más centradas en pop-chicle que en trallazos que se sumergen de lleno en muchos otros estilos ligados el dance, e incluso, al house.
Nowadays puede parecer que estamos algo falta de divas, pero nada más lejos de la realidad. Rihanna se come todo el pastel (figurativamente, no se nos vaya a echar nadie encima), pero Ariana Grande viene pisando muy-muy fuerte. Y Justin Bieber no cuenta (aún) como diva. Lo que está claro es que hay necesidad de nuevos talentos que resuciten este sentimiento hooligan y dé sentido a nuestros paseos por la Ría cascos en oreja.

Y los divos… ¿existen o son como las meigas?
Tras una macrosesión de Korrala, Badu y Balcón (sí, querida, todas peregrinamos igual), alguien preguntó: ¿pero no hay ningún tío entre el divinismo gay? Pues chica, parece que últimamente no. En su día, en las pistas LGBT arrasaban Elton John, George Michael o Freddy Mercury, por no hablar de Jason Donovan o Rick Astley… Pero… ¿y ahora? Algunos lo han intentado (sin mucho empeño), pero de momento el trono no tiene dueño y, quien sabe, quizás podrías ser tú, querido lector de BLUE, el que intente superar a José Galisteo este año. Te prometemos que en 2018 tendrás una alegre mención en nuestro artículo sobre divas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *