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Las Vegas

Sí querido, Las Vegas es la capital del vicio y del fornicio, por mucho que te empeñes en buscar excusas y decir que vas a la ciudad de las lucecitas en busca del último espectáculo de Cher o a hacer más compras que Maite Zaldivar en la época de las bolsas de basura. Las Vegas es el paraíso del que busque sexo, lujo y juego. Desde luego será lo primero que te encuentres nada más aterrizar en su aeropuerto, anuncios de espectáculos subidos de tono y máquinas tragaperras. Pero Las Vegas es de esas ciudades que hay que visitar antes de irte al otro barrio, eso sí con el abanico preparado, por el calor que hace, y un buen fajo de dólares. Para llegar a la capital del pecado lo mejor es que lo hagas desde cualquier gran capital de Estados Unidos ya que los vuelos directos desde España o son pocos, o corres el riesgo de que te toque Mario Vaquerizo de azafato, con lo que ello puede suponer, que con una caja de biodramina no tengas ni para empezar.

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No te olvides de que Las Vegas es esa ciudad en la que te puedes casar con tu pareja en una de esas capillas mega hortera, vestido de Elvis, Marilyn o lagarterana, con un boato superior a lo que significa una boda en el juzgado de turno o en el Ayuntamiento de tu pueblo. No te olvides de que se trata de una boda de mentirijilla, pero te van a quedar una fotos preciosas para colgar en Instagram. Y es que en Las Vegas hay mucho cartón piedra y mucha mentira, más que en un concierto de Kylie Minogue, todo es a lo grande, con mucha luz y muy caro pero muy divertido.

Algo que no te puedes perder son sus hoteles, se pueden contar por cientos, y ya que vas no seas cutre y alójate en uno de los más famosos: en su mayoría son temáticos y responden a nombres como Caesars Palace, The Venetian, New York New York, Paris, Circus Circus, Excalibur, Luxor, Flamingo o MGM Grand, son todos grandes edificios que se ven desde kilómetros de distancia y en los que te puedes encontrar desde una montaña rusa en la recepción, hasta canales venecianos, el imperio romano o cenar en la mismísima Torre Eiffel. Pero sin duda el hotel que más turistas congrega a su alrededor, sean o no sean clientes, es el Bellagio, casualmente es uno de los pocos no temáticos de la ciudad pero con una fuentes cibernéticas que cada día atraen a miles de personas. Al contrario de lo que pueda parecer sus habitaciones no son tiradas de precio, pero algo bastante asequible para el bolsillo de alguien que se va de vacaciones saltando el charco.

Además cada hotel alberga en su interior un gran casino, la esencia de Las Vegas, y grandes auditorios donde las máximas estrellas mundiales hacen giras de incluso años presentando grandes espectáculos. Cantantes como Cher, Barbara Streisand, Elthon John o el mago David Copperfield han permanecido durante años acercando cada noche sus últimos trabajos a las miles de personas que han estado dispuestas a pagar una entrada por verles en acción. Pero además, si eres fan del Circo del Sol, Las Vegas es tu ciudad, a lo lago y ancho de sus hoteles podemos ver varios de sus espectáculos que además no giran alrededor del mundo, hablamos de Zarkana, Love, Zumanity o Mystere.

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Con todo esto y mucho más que te contaremos a continuación, Las Vegas se convierte una ciudad ideal para el público LGBTQ. Cuando llega la noche pon tu imaginación a currar porque por mucho que imagines nada es imposible en Las Vegas. La noche gay es abundante y variada y dependiendo de ti fructífera o no. Tienes a tu disposición bares, pubs, discotecas, clubs, piscinas y hoteles para hacer lo que te apetezca sin que nadie te ponga ningún pero. Snick’s Place dicen que es el primer bar gay de la ciudad, abierto en 1.976, donde los camareros te dan conversación, incluso algo más si suena la flauta. Liaison es la primera discoteca de la city, con casino incluido, tiene más de 7.000 metros cuadrados cargados de lujo, sensualidad y muchos espejos, sus DJ´s mezclan el hip-hop con el rap para que las drags hagan de las suyas. En Share no faltan los espectáculos de Strippers, con los chicos más guapos de la ciudad, en un ambiente moderno. Pero la parada obliga es en Charlie’s Las Vegas, el club gay más popular en muchas ciudades de EE.UU dónde chulazos con poca ropa bailan durante toda la noche. The Garage nos ofrece bebidas con nombre de coña como ‘inyector de combustible’ o ‘tiros de fluidos’ y un sinfín de juegos como dardos o billares para que te mezcles con el populacho. Piranha Nightclub es un club no apto para todos los bolsillos, el típico local con zonas VIP, cabinas de servicio y camareros de quitar el sentido, todo para que disfrutes de una noche inolvidable con un buen fajo de dólares o una “black” en tu bolsillo.

Pero si al día siguiente de correrte una buena fiesta te quedan fuerzas y dólares, aprovecha tu estancia para visitar el Cañón del Colorado, se trata de una de las maravillas naturales del mundo. Esculpido por el cauce del río Colorado, el Gran Cañón cuenta con 446 kilómetros de longitud y una altura máxima de la garganta de 1.500 metros. Si te sobra tiempo te puedes acercar en coche, aunque lo que verdaderamente merece la pena es ir por el aire. Aunque el caprichito cuesta una pasta, lo aconsejable es que veas el cañón a bordo de una pequeña avioneta, recorrer su interior en helicóptero, disfrutar de los diversos miradores como el Skywalk y comer con la Tribu Hualapai. Y antes de volverte para tu casa hazte amigo, o algo más, del dueño del helicóptero, porque darte un voltio por Las Vegas por la noche, sobrevolando sus hoteles, es una auténtica maravilla para los sentidos.

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