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Las Fellini

Son las ‘chicas de oro’ del botxo, infatigables y muy trabajadoras, y se encuentran en un momento de sobredosis creativa. Como buenas divas que son, cada una tiene sus proyectos en solitario, pero el proyecto Fellini es sagrado y no descansa nunca. Tras un par de décadas al pie del cañón, no sólo no se rinden sino que prometen mucha guerra.

Quedar con las cuatro integrantes de las Fellini es más complicado que ganar el Euromillón o juntar a todas las Spice Girls, así que optamos por tomar un largo café sólo con Nagore Gore (Oskar Delgado) y con Nenita Danger (Kepa Olarreta) para repasar la historia del cuarteto.

I.G.- ¿Cuándo nacen las Fellini tal y como las conocemos hoy en día?
Nagore Gore (N.G.).- Nacieron en el 98, aunque yo empecé con otra gente en un local de Bilbao que se llamaba Bailongo en el 96. Los primeros meses fueron terribles, porque las otras dos compañeras que tenía eran más clásicas. Pero pronto entraría Caprichossi, que inclinó la balanza hacia mi postura. Estábamos las cómicas y las más clásicas, y veíamos que nuestro público buscaba reírse. Entonces todavía nos llamábamos las Alien Sisters, que era un nombre como muy futurista…

I.G.- ¿A qué te refieres cuando dices que vosotras erais las cómicas?
N.G.- Nos decantábamos más por el tema humorístico, yo no quería hacer otra cosa. Al principio me obligaban a afeitarme y tuve que adelgazar. Me acuerdo de vídeos de aquella época, y te quedas muerta: Sí, salía afeitadísima, guapísima y parecía una tía, pero… ¿qué podía aportar? En el momento que vi ese vídeo dije, ‘yo no quiero esto’ y rompí un poco con el tema.

I.G.- Y fue entonces cuando llegaron las medias rotas, la barba…
N.G.- Los dueños y los camareros eran los típicos que iban a ver un show de transformismo en Benidorm, y nos costó un poco meterles en vereda. Fue, en gran parte, gracias a la reacción del público. Fue un poco de rebeldía, empezamos a llevar medias rotas, las pelucas hechas polvo, me dejé barba… Yo no quiero que nadie me diga “parece una tía, que guapa”…

I.G.- Y llegó el boom Fellini…
N.G.- La Charcu, una empresaria de Bilbao tipo La Otxoa, nos puso el nombre en febrero del 98. Pensábamos que todo se iba a ir a la mierda, pero pasó todo lo contario y nos convertimos en un referente en Bilbao. Durante unos años, los jueves y los domingos venía todo el mundo a vernos, todo el ambiente gay…

I.G.- El tema de los globos es una de las señas claras de identidad de las Fellini… ¿Cómo surgió la idea?
N.G.- Fue a través del número ‘Chiquitita’. A Caprichossi se le ocurrió ponerse globos de agua, y nos pareció superdivertido, pero se nos caían cada dos por tres. Al final, de manera casual, decidimos ponernos globos con aire, y se convirtió en un sello. Y aparte del globo, es el volumen que le das al globo… Yo creo que de ahí también surgió el nombre de las Fellini, nos lo pusieron cuando nos vieron con esas tetas…

I.G.- Nenita Danger fue la última en incorporarse…
N.D.- Mis comienzos fueron paralelos, empecé en Madrid a trabajar, y no me había planteado nunca ser travesti. El tipo de humor y espectáculo no había evolucionado. Consistía en decir burradas y se basaba en coño, polla y chupa. Aún así, empecé a trabajar en un espectáculo erótico como maestro de ceremonias, directamente como travesti, sin haberlo planteado. Al final, nos juntamos por amistad. Ellas me decían, ¿porqué no vienes a actuar?. Pero a mí me daba mucho miedo el público gay, y siempre había trabajado sólo, y no en grupo. Eso sí, adaptarme al humor y al concepto de las Fellini no lo vi muy difícil, porque yo me sentía muy identificado. Pero para enfrentarme a un personaje de mujer, me puse una  máscara física y verbal e hice una apuesta fuerte.
N.G.- Con la llegada de Nenita, estuvimos en el Balcón durante un año, pero de repente dijimos, a lo loco, y monté un bar. Busqué uno en la zona menos propicia (en la calle Cristo de Bilbao), con un casero y unas condiciones del local aún menos propicias, y me metí ahí de lleno. Pero todo era un desastre, y ahí fue un poco el comienzo de la debacle…
I.G.- Ah, pero… ¿las Fellini han vivido momentos de debacle?
N.G.- Sí, tuve que cerrar el local porque no funcionaba, y me arruiné perdida. Además, coincidió con la época del cambio del euro, y eso fue muy fuerte, la gente no tenía ni un puto duro.
N.D.- Ahora están haciendo lo mismo que hace 12 años. Nos quieren quitar la mitad del dinero.

I.G.- Otro de los momentos más difíciles fue la marcha de Yogurinha…
N.G.- Al cerrar el bar, volvimos al Balcón de la Loca, y ahí ocurrió lo que sería un antes y un después. Yogurinha decidió irse del grupo. Un día, pasó algo en el escenario del Balcón, y pun. Ella estaba muy cargada, yo no me di cuenta, y se fue. En ese momento, pensé que todo se iba a ir al garete, me dejó KO durante un tiempo.
N.D.- Yo no lo viví así, para mí las Fellini ya era algo potente, al margen de quién estuviera o quién se fuera. Éramos una piña, un grupo fuerte, pero había que establecerlo como un grupo de teatro de verdad, con objetivos.

I.G.- Con la obra de teatro ‘Si Fellini levantara la cabeza’ volvió al grupo la cuarta de las Fellini, Yogurinha Borova… Completada la familia, ¿cómo están viviendo las Fellini estos años de crisis?
N.D.-  El futuro lo vemos mejor que nunca, porque peor no se puede estar. Si sobrevivimos a esto, nos vamos a hacer mucho más fuertes. Aunque se mueran las ratas, nosotras seguiremos.
N.G.- La crisis azota a todo el mundo, también a nosotras, pero la gente valora mucho la perseverancia, el insistir pese a la crisis. Esto nos hará mucho más fuertes y más consolidados.
Aunque se mueran las ratas, nosotras seguiremos

I.G.- ¿Os siguen llamando tanto como antes?
N.G.- A pesar de la crisis, nos siguen llamando, aunque menos que antes. Además, tenemos que bajar mucho el precio porque no hay dinero. Pero cuando sí lo haya, yo creo que sí se acordarán de nosotros. Si aguantamos la crisis, si sobrevivimos, ya va a ser para forever and ever. El grupo sigue con más fuerza que nunca.

I.G.- ¿Qué proyectos tenéis para 2013?
N.G.- Tenemos un contrato apalabrado para hacer en el Teatro Campos un espectáculo todos los meses, ya sea teatro o un espectáculo de las Fellini. También está ahí Operación Travesti 5, que arranca en enero, todos los jueves en el Badulake. Está también el propio Badulake, que es una tradición, y nuestro proyecto. Los viernes también estaremos allí, pero de forma intermitente.
N.D.- Aún así, nuestro gran objetivo es conseguir estar los viernes en algún local. Queremos buscar un sitio nuestro, como es el Badulake los jueves.

I.G.- Además, Nagore Gore sigue con su telenovela Rosaura…
N.G.- ‘Rosaura’ empezó porque quería hacer algo con mis amigas y tener un recuerdo bonito, pero la bola se está haciendo cada vez más grande. Cada vez quiere participar más gente en la serie, y el último capítulo ha tenido más de 400 visitas en una semana. A la hora de incluir a chulazos en los capítulos, siempre pienso en Caprichossi, que es la Blanche Devereaux de la serie. Tengo muchos amigos que quieren participar, y les digo: ‘Pues quítate la camiseta, ¡y adelante! Tengo en la cabeza lo que va a ser Rosaura de aquí a dos años, pero lo voy haciendo poco a poco, y sin ganar un duro por la serie, aunque tampoco lo pretenda.

I.G.- Muy comentada también la aventura de Nenita Danger de abrir una cervecera, ‘con la que está cayendo’…
N.D.- Bueno, yo de chiquitín ya cobraba por beber agua en un vaso de cartón a mis amigos cuando íbamos al campo. Siempre me ha gustado el mundo empresarial y el trato con la gente. Pude comprar el local y estoy enamorado del sitio. Me encantan estas vistas, estas fachadas, estas ventanas… Y ya está, ya he parido.

I.G.- Antes de hacer la reforma, grabaste un cortometraje gore en esta lonja…
N.D.- Antes era una fábrica de morcillas y chorizos, así que estaba todo compartimentado y lleno de baldosas. Se me ocurrió una historia gore, una historia superchula. Lo quiero estrenar aquí, pero se estrenará más adelante, porque está sin editar. Y también estoy preparando un programa de televisión, ‘La cocina con Nenita’. Voy a investigar desde lo absurdo. Tengo comida podrida en casa, así que voy a hacer un espacio de cómo aprovechar la comida podrida.

I.G.- Para terminar… ¿qué mensaje navideño lanzarían las Fellini a los lectores de Blue?
N.G.- Felicidad para todo el mundo, para la revista. Muchas felicidades y que todo vaya bien.
N.D.- Zorionak, pero que las Navidades pasen rápido, porque hay mucha gente que no las va a vivir como tal. Es injusto vivir algo que se plantea como algo bonito, y que no lo es.

Las Fellini actúan cada jueves en el Badulake. Los viernes de diciembre participarán en el ‘Txou del Badulake’. Puedes seguir a Nagore Gore en su teleserie Rosaura a través de Youtube o visitar a Nenita Danger en su cervecera Zubiburu (Calle Urazurrutia, 2, en Bilbao).

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