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Hábitos de la gente irresistible

El Doctor Travis Bradberry ha investigado y estudiado la conexión emocional de las personas, de todas, y ha reconocido que existen características básicas que hacen que algunas personas seamos más amables y carismáticas que otras, vosotras.

Más allá de ser guapas y estilosas, que también lo somos, la gente irresistible somos aquellas capaces de encandilar a los demás debido a nuestra actitud, carisma o incluso algo tan sencillo como nuestra bondad, que somos un caramelito a la puerta de un colegio vamos. Este artículo podría haber llevado por titulo “Como ser un tío de puta madre” o “De pringau a superguay en 11 pasos”; pero somos gente irresistible, y por lo tanto humilde, tías. Estas son las cosas que las personas irresistibles hacemos de forma diferente, tomad nota:

Tratan a los demás con dignidad y respeto.

La personas irresistibles somos capaces de tratar a todo el mundo con el mismo respeto. Para nosotras no existen clases ni categorías sociales.

El hecho de que nosotras seamos irresistibles y vosotras no, que nosotras seamos guapas carismáticas y bondadosas y vosotras todo lo contrario, no significa que pertenezcáis a otra categoría social, amigas, tan solo que sois unas putas perdedoras que nunca lograrán una invitación a una de nuestras fiestas de gente guay y respetuosa.

No critican ni chismorrean.

Una persona carismática no tiene necesidad de chismorreos ni críticas, nos basta con sacar lo mejor de nosotros mismos y permitir a las otras brillar.

Ahora que si sois incapaces de brillar por vosotras mismas porque carecéis de cualquier ápice de carisma o bondad es vuestro problema, guapas.

Tratan a los otros como esperan ser tratados.

Las personas irresistibles no tratamos a los demás como nos gustaría ser tratadas a nosotras mismas, porque no todo el mundo quiere ser tratado de la misma manera. Y nosotras, además de irresistibles, somos más intuitivas que los ingenieros de Apple, amigas.
A aquellas personas que les gusta que les traten bien les tratamos bien, y al resto, a aquellos que no sois irresistibles, pues mal, lo vais pidiendo a gritos joder.

Tienen límites saludables.

Las personas irresistibles no tratan de complacer a todos todo el tiempo.

Vamos que somos irresistibles a tiempo parcial y discriminamos, que no todo el mundo merece nuestra complacencia, amigas, que muchas estáis a falta de un par de hostias y se os ve venir. Buscaos una vida, perdedoras.

Son auténticos e íntegros.

Las personas irresistibles no pretenden ser alguien que no son y confían plenamente en sus cualidades.

Y es que, ¿para qué coño íbamos a querer ser otra persona si somos los putos amos, más irresistibles que un bocata de chopped en casa de Paquirrín? Claro que vosotras si que pretendéis ser otra persona, una irresistible como yo, y de conseguirlo invalidaría este punto y entraríamos en un bucle metafísico de proporciones épicas, tías.

Aristóteles debe estar revolviéndose en su tumba, gracias Doctor Bradberry.

Sonríen siempre y a todos.

Es la capacidad de sonreír siempre y a todos lo que nos hace más atractiva y poderosa a la gente irresistible, tías.

Vamos por la vida como Julie Andrews en ‘Sonrisas y Lagrimas’, como puestos de keta y recién follados, y nos da igual asistir a una boda que a un funeral, nosotros nunca dejamos de sonreír. Yo creo que no somos irresistibles, lo que pasa es que damos miedo y nos siguen el rollo, amigas…

Son compasivos y muestran empatía.

La gente irresistible es empática con los demás y muestra compasión con los animales, la naturaleza y las personas.

Sí amigas, yo cada vez que me preparo una ensalada le hago un funeral a la lechuga, que soy muy empática, irresistiblemente empática, tías, cada vez que mastico una gamba siento como si yo fuera el masticado, no te jode, el Doctor Bradberry debe de vivir del aire el “ijoputa”, a ver si en vez de irresistible es tonto…

Aman la vida y se unen a la gente.

Nosotras también sufrimos y nos enfrentamos a retos y desafíos, pero sabemos que la vida no tiene precio, y que está ahí para ser vivida en compañía de otras personas, a poder ser irresistibles, que si te descuidas te toca al lado un puto perdedor, feo y aburrido y te arruina el día.

Saben que hay que trabajar duro para salir adelante.

Las personas irresistibles siempre vamos con una sonrisa a cuestas; pero somos conscientes de que nadie te regala nada en esta vida, que hay que trabajar duro, y que aunque te de un esguince maxilar o como coño se llame de tanto sonreír, debes seguir enseñando los piños a todo quisqui hasta conseguir tus propósitos y luego ya si eso les mandas a todos a tomar por el culo, pero de una manera totalmente irresistible.

Escuchan.

A las personas vulgares, aquellas que como vosotras no sois irresistibles, os encanta que os escuchen mientras os compadecéis de vosotras mismas. Nosotras somos esas personas irresistibles que os sonreímos mientras aparentamos escuchar vuestras miserias, que nos las traen floja; pero somos irresistibles y debemos de parecer interesados.

Tienen una actitud positiva.

A pesar de todos los desafíos a los que nos enfrentamos las personas irresistibles, seguimos teniendo una actitud positiva. No nos alimentamos de negatividad, ni nos entretenemos en victimismos, como vosotras, sino que evitamos las confrontaciones y siempre buscamos una respuesta optimista para hacer frente a las adversidades.

Para evitar cualquier tipo de confrontación tenemos nuestra perenne sonrisa, para hacer frente a las adversidades el litio. Con ésto ultimo podríais saltaros los 10 pasos anteriores, donde esté un buen ansiolitico que se quite la empatía, el buen rollo y el coñazo del doctor Bradberry, tías.

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