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Fauna Playera

Queridas amigas, esas grandes filósofas de finales del siglo XX que fueron Sonia y Selena tenían razón, el verano… Ya llegó. Y visto lo esquivo que es, es probable que dure menos que las drogas que reparten a la salida de los colegios, que mira que yo lo intenté, pero nunca conseguí alcaloides de gratis.

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Así pues os voy a recordar la fauna que vive en nuestros arenales, amigas, no vaya a ser que la falta de costumbre os juegue una mala pasada y terminéis muertas del susto, como Soraya Sáenz de Santamaría en un mercadillo solidario.

A continuación los especímenes que podréis encontrar en vuestra playa gay más cercana, más allá del chapapote, las txirlas chupadas y la arena, mucha arena.

La musculoca

En vuestra primera visita a la playa después de tanto tiempo es probable que os encontréis un montón de cruasanes con patas paseando por la orilla. No os asustéis, no es un anuncio de Isabel Coixet, sólo son musculocas. Y ¿qué son las musculocas?

Las musculocas son homosexualas que siendo feas y enclenques decidieron hacer del gimnasio su segundo hogar y del clembuterol su café con leche. Su dieta consiste en arroz y pavo, y pavas son un rato. Entre hacer pesas y mirarse al espejo pasan el día, y aunque no son una especie agresiva ni especialmente peligrosa, son responsables de la existencia de tronistas, gimnasios y centros de depilación láser donde antes había video clubs, mercerías y personas intelectualmente capaces.

La musculoca es el único animal que llega después de sus tetas, bueno Samantha Fox también. Su perímetro pectoral es de tal magnitud que no respiran, abducen el aire, lo hacen suyo. Además de pechos exagerados, lucen piernas exiguas. Son de las que empiezan la casa por el tejado.

La tarritos

La tarritos es esa mariquita que llega a la playa con una anodina mochila que parece la bolsa de Sport Billy, infinita en su capacidad de almacenaje, como el baúl de Karina, pero sin recuerdos. En lo que tú tardas en desplegar la toalla, ella saca una droguería de la mochila que despliega por todo el perímetro de su toalla. Tiene cremas para todo, para antes del sol, para durante y para después. No importa lo que te duela, ella tendrá toda clase de remedios.

La tarritos es a la playa lo que Diógenes al hogar y una politoxicómana a las drogas.

La paseos

Si cada vez que levantas la cabeza de la toalla ves a la misma mariquita pasando a tu lado no te asustes, nadie te está acosando, es ‘la paseos’, esa marica aparentemente ubicua que cartografía la costa una y otra vez. Conoce cada roca, cada txirla, cada recoveco… Se hace cada día el camino de Santiago contoneándose como una pilingui, al final del verano recorre el mismo espacio que hay entre la tierra y la luna. Probablemente posee una cadera biónica, porque no hay hueso, ni cartílago conocido que puede aguantar tanto movimiento amigas.

La del anuncio de coca cola

Ésta es mi preferida. ‘La del anuncio de coca cola’ es esa marica que cree vivir en una película y corre al agua o a la toalla en cámara lenta, como si fuera una top model en un anuncio de colonia, poniéndote perdido de arena o duchándote por aspersión. Son unas putas sociópatas, de las que no necesitan un Aquarius, ni un kilo de anfetamina para venirse arriba y joderte el día. Dentro de su cráneo siempre suena una de Katy Perry y se ven a sí mismas desde fuera, en blanco y negro y con el cuerpo de Jon Kortajarena, mientras que a ti te suena una de Georgie Dann, las ves en color y con cuerpo escombro. Las guerras, amigas, empiezan por menos.

La de los tupers

Hay algunas maricas que van a la playa previendo un holocausto nuclear. Y ante tal posibilidad es importante llevar la despensa entera en tupers, no vaya a ser que en vez de por la radiación o la honda expansiva, te mueras de hambre. La de los tupers suele llevarlo todo cocinado, porque no saben donde enchufar la vitro.

El ingrediente principal de sus platos es la arena, fundamentalmente.

La conjuntada

La conjuntada, también conocida como la mariquita capicúa, es esa que siempre lleva a juego el farda pollas con las chanquletas y la toalla. Ella prefiere morir a no combinar, no vaya a ser que por un error en la elección de su atuendo entremos en un bucle espacio tiempo y todo el universo se colapse. O peor, que combinando diferentes colores fluorescentes a un niño le provoque un ataque epiléptico.

La del Burka

Esa maricomplejines que según llega a la playa se viste en vez de desvestirse. Se caracteriza por llevar más ropa en la playa que en una excursión a Baqueira Beret. Pretende esconder sus miserias, pero sólo logra subrayarlas. Sí amiga, tienes unos kilitos de más y estás más blanca que Esperanza Aguirre el día que perdió Madrid; pero eres tan intrascendente que nadie se va a fijar en ti, salvo si te pones un buzo a 40 grados en la playa. Entonces todos te mirarán, pero no por fea, por tonta. Y para tontas ya tenemos a las musculocas. De nada.
La que ara

La que ara, es como la paseos pero con una enorme tendencia a la exhibición impúdica provocada por ser dueño de un enorme pollón. Ella tiene una polla como una olla, y por si fuera demasiado poco reclamo semejante baliza, se exhibe, contonea, pasea y hace el pino puente con el único propósito de que el mundo entero sea consciente de los 10 kilos de carne en forma de chorizo morcón que atesora entre sus piernas.

Por si no fuera poco el surco que produce en la arena al andar, ni que al girarse en la orilla haya mandado a tomar por el culo la sombrilla de una jubilada, él continúa con su campaña de visibilización de su apéndice. Al acabar el día es trending topic mundial, justo después del video de la jubilada cabreada.

Y luego estoy yo, pero que voy a decir de mí, soy perfecta amigas. Y humilda, mucho.

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