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El amor es ciego, cómo viven el sexo los invidentes

En un artículo publicado hace algunos meses en PlayGraund algunos ciegos gays explicaban cómo descubrieron su tendencia hacia la sexualidad. Un artículo en el que homosexuales invidentes de nacimiento cuentan que siempre se han sentido atraídos por los chicos: “De niño solo distinguía a los chicos de las chicas por una cosa: ellos me ponían y ellas no” desvela uno de los entrevistados. Y añade que al escuchar una voz de hombre que le gustaba, tenía una erección.

Este testimonio coincide con el de otros hombres que participan en este artículo, que corroboran que “mayormente la atracción hacia otros hombres se basaba en la voz, la complexión del cuerpo y cómo percibían eso con el tacto, valorando también, y mucho, la capacidad de comunicación verbal y escrita de la persona”.

Gracias a este artículo descubrimos, y por primera vez, la forma en la que viven ellos, los ciegos gays, su intimidad. Esos de los que nos olvidamos cuando salimos de fiesta, organizamos eventos o incluso cuando hacemos esta misma revista. Porque están, aunque duela decirlo, discriminados en muchos aspectos. En este número de la Blue queremos dedicarles algunas páginas, qué menos…

Por ello nos hemos puesto en contacto con el proyecto organizado y desarrollado por la Asociación Estatal Sexualidad y Discapacidad para saber si existe algún programa o servicio dedicado a estas personas.

Nos dicen que las relaciones afectivo-sexuales tienen muchas razones para ser prioritarias, la más importante: el silencio. Las personas con discapacidad tienen menos acceso por sí mismas a la información veraz y fiable, habitualmente carecen del adecuado desarrollo personal y social, y no siempre gozan de la intimidad necesaria.

No se trata de descubrir que las personas con alguna discapacidad tienen sexualidad, pues la tienen, como todos. Y desde la Asociación Sexualidad y Discapacidad nos dicen que su proyecto Construyendo Sexualidades no quiere caer en el error de trabajar para, como decimos, descubrir que estas personas tienen sexualidad:

“Como si sus padres, sus familiares, los profesionales o el voluntariado no lo supieran. Por supuesto que lo saben. Además, la mayoría de ellos saben que los mitos son mitos y que, por eso, ni es una sexualidad dormida ni se ha de presentar necesariamente de manera desbocada. También saben que cada discapacidad es distinta y que, por tanto, sería un error tratar a todas como si fueran iguales: discapacidad intelectual, discapacidades físicas, daño cerebral adquirido, trastornos del espectro autista, discapacidades sensoriales…”

Cada hombre y cada mujer son únicos e irrepetibles, y no hay, no puede haber, primeras o segundas categorías. Nadie es mejor o peor. Con la sexualidad, sucede algo parecido, que hay que hablar en plural, que hay tantas sexualidades como personas y que todas merecen la pena. También la de las personas con discapacidad.

Para conocer una de estas realidades desde cerca hemos localizado y charlado con el bilbaíno Javier, ciego desde hace 15 años.

CITA A CIEGAS con Javier

Por Andoni Calvo / @andonicalvo – Javier tiene 53 años y es ciego desde hace 15. Es pensionista, Osakidetza lo prejubiló al perder la visión. Quiere que se hable más sobre el sexo y las personas discapacitadas. Considera que aún hay mucho de lo que hablar y que los tabús siguen haciendo su vida aún más difícil. Ha sido discriminado hace bien poco en algunos supermercados de Bilbao, donde se ha visto obligado a denunciar el trato, o mejor dicho, el no trato recibido por las dependientas. Sale por el ambiente con sus amigos, ahora está soltero pero ha tenido tres parejas. Su vida da para un libro pero en la BLUE aún no estamos para sacar libros, así que os dejamos con esta entrevista.

BLUE.- ¿Cómo es tu día a día?

Javier.- Hago una vida normal, voy al gimnasio, hago los recados,viajo, salgo de marcha… Perdí la vista poco a poco por lo que me fui adaptando y no fue tan brusco. Mi vida cambió mucho, pero al ser paulatinamente no fue tan traumático. Fue muy fuerte pero salí adelante, no te queda otra, no vas a vivir amargado…

B.- ¿Qué has perdido en ese camino, en el proceso de la perdida de visión?

J.- Se pierden amigos sobre todo. Porque te dicen, no, no te preocupes, vamos a estar contigo… Pero no es lo mismo tener que ir siempre agarrado a una persona. Yo ahora voy con bastón a todos los sitios. Pero aún así sí que he perdido amigos.

B.- Te dieron la jubilación anticipada en Basurto, donde trabajabas como ATS. ¿Consideras que tu pensión es justa?

J.- Sí, tengo una pensión que me da una libertad y me permite vivir desahogadamente.

B.- ¿Cómo cambió la forma de vivir tu sexualidad?

J.- No es mi caso, pero si conozco gente que es ciega total y es más cerrada, les cuesta abrirse y mantener relaciones. En mi caso, yo siempre he estado en pareja, he tenido tres parejas y cuando he necesitado algo yo, como he visto, he tenido cierta ventaja. Yo ya sé lo que tengo que hacer porque hay infinidad de cosas, cuartos oscuros, saunas, chaperos… Vamos, que no ha sido ningún problema.

B.- ¿Se valoran otras cosas en el sexo?

J.- Yo por ejemplo al no ver, obviamente tengo muy desarrollado el tacto y gracias a eso sé como son los chicos. Mis ojos son los dedos. La voz también, pero más el tacto. Nosotros hacemos cursos a través de la ONCE con diferentes texturas y por lo tanto, tocar la piel es algo muy especial.

B.- ¿Como has cambiado tu forma de ligar?

J.- Hay aplicaciones y yo cuando quedo no les digo que soy invidente. Si me lo preguntan sí, pero la mayoría de las veces no. Vienen a casa, tengo la relación y se marchan. Si sigue adelante y comienzas una relación ya se van percatando y lo cuentas. En general, en lo que al sexo respecta no he tenido ningún problema. Pero si he notado que hay veces que me rechazan o que no se acercan al darse cuenta, en la sauna etc.

B.- ¿Cómo quedas con los chicos?

J.- Ahora ya no suelo quedar en la calle, porque es más obvio y se te nota más, porque voy con el bastón. Entonces quedo en casa y ahí no se nota.

B.- Puede haber cierta discriminación, aunque no sea directamente, en muchos otros espacios de la sociedad. Hablo de aquí, de Bilbao. Cuando has sentido que no piensan en ti o en las personas invidentes, ¿Te has sentido discriminado?

J.- Hay rechazo. El otro día fui a comprar al súper y normalmente pido ayuda. En esta ocasión las dependientas se negaron a atenderme, pedí una hoja de reclamaciones y no me la quisieron dar, por lo que tuve que poner una denuncia. Y no es la primera vez que me pasa.

B.- ¿Por qué es un tema tabú el del sexo en personas discapacitadas?

J.- Pues parece que la gente que es ciega no tiene relaciones, se inhiben mucho de ello. Yo sé, por la ONCE, que les tienen que llevar a disfrutar de las relaciones sus tíos, sus hermanos… La discapacidad en este sentido habría que trabajarla bastante. No hay conferencias, no se toca el tema. No se habla nada, ni en los medios, ni en las familias… La gente es hermética y reacia a este tema.

B.- ¿Existe una barrera a la hora de relacionarnos con los invidentes?

J.- Por supuesto, es la gente quien pone esa barrera cuando se nos acerca. Y yo no quiero eso, no quiero que me toleres. Quiero que me trates como a los demás. Ese “¡Ay pobre, que es ciego!” NO! Es que no tiene nada que ver la sexualidad con la ceguera. Si yo te conozco, me gustas y yo te gusto, ¿qué impedimento hay? El impedimento seguramente lo vayas a poner tú.

B.- ¿Cómo podemos romper ese tabú?

J.- Hablando, estando más con la gente. Y sobre todo saliendo, saliendo sin miedo, porque hay muchísima gente y no los ves. La gente disimula. Yo conozco gente que sale por el ambiente y disimula, o lo intenta.

B.- ¿Qué mentiras y clichés son los que más daño os hacen a las personas con alguna discapacidad?

J.- Lo que más yo creo es que te marginen, que te discriminen por el hecho de ser ciego. Luego en la sexualidad, yo discriminado no me siento, pero porque no lo saben. Pero cuando lo saben sí, es decir, cuando se enteran de que soy ciego sí que te rechazan automáticamente, porque creen que va a ser diferente, que igual no saben qué hacerte o cómo tocarte etc. Qué tiene que ver el culo con las témporas…

B- ¿Qué pedirías al colectivo LGTBI de Bilbao?

J.- Pues que nos ayudáramos entre nosotros. Darnos más a conocer, hablar del tema en los medios y que nos tratemos con normalidad.

 

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