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Durmiendo con tu enemigo

Al parecer hay mucho psicólogo y mucha Universidad que se aburre o que no sabe cómo malgastar los fondos de que dispone y se dedica a hacer toda serie de estudios e investigaciones que sabemos que muy útiles no van a sernos, pero si en un mes tan de enamorados como es febrero tu pareja no te ha regalado nada para San Valentín y no has podido comprobar cuánto te quiere, aquí tienes uno de esos estudios de los que te hablamos que te ayudará a saber qué tipo de relación tienes con la persona que duerme a tu lado.

Según este estudio realizado por supuestos psicólogos especialistas en la materia (será que en psicología hay una especialidad sobre posturas en el catre?) y una vez observadas las posturas más comunes que adoptan las parejas en la cama (a la hora de dormir, que ya te imagino pensando en el Kamasutra), han llegado a la conclusión de que cada posición tiene un significado único que desvela un tipo de relación concreta.

El estudio se apoya en la creencia de que las palabras o actos conscientes pueden llegar a engañar, pero que cuando estamos sumidos en el sueño y nuestro subconsciente coge las riendas de nuestros actos se revelan los verdaderos sentimientos y las verdaderas intenciones hacia la persona que duerme a nuestro lado. Así que ya estás instalando una cámara escondida en tu dormitorio para poder ver si tu pareja se muestra cariñosa mientras comparte cama contigo o por el contrario sueña que te apuñala al más puro estilo de ‘psicosis’.

Abrazados (o postura ‘moñas’): que bonitas quedan estas porturas en las películas romanticonas, pero cuando quieres hacerlo en la vida real que jodido es poder conciliar el sueño profundo o descansar cuando te amputarías el brazo ya entumecido porque el peso de la cabeza de tu pareja ha impedido que la circulación sanguínea haga su trabajo. Aún así, si sois capaces de pasar una noche en esta postura sin síntomas evidentes de necrosis por la mañana significa que vuestro amor es la rehostia. También se supone que el que abraza asume una actitud protectora para dar al otro seguridad, calor, amor… pero esto ya es mucho suponer.

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La cuchara (o postura ‘frotando velcro’): es la digievolución de la postura anterior. Intentáis que vuestros dos cuerpos se adapten milimétricamente a la perfección el uno con el otro, adoptando la forma que tendrían dos cucharas metidas en el cajón de los cubiertos. En esta postura la parte trasera de uno (es decir, el culo) está en contacto directo con la parte frontal del otro (es decir, el rabo), así que sobra decir que aunque las intenciones iniciales sean dormir y descansar lo más probable es que terminéis echando un polvaco de los buenos. Si tenéis la libido baja ese día y en verdad conseguís dormir sin el susodicho froteo sabréis que el que abraza proporciona seguridad a su pareja, usando su propio cuerpo como si un escudo se tratara, ya que el que se deja abrazar es probable que sea el más frágil de los dos y el que requiere mayor atención. Te recomendamos que no intentes esta postura si tienes una barriga tal que estando de pie no eres capaz de saber si te has puesto los zapatos emparejados sin la ayuda de un espejo.

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Casi separados (o postura ‘sigues ahí?’): más habitual en las tórridas noches de verano cuando no sopla si un hilillo de aire y no te apetece sentir el cuerpo sudoroso y pegajoso de tu (amada) pareja, pero por motivos de ‘no vaya a ser que se enfade’ intentas que un centímetro cuadrado de tu cuerpo toque el suyo para que sepa que le quieres con locura. Esta manera de dormir refleja un fuerte grado de independencia en la pareja, teniendo prioridad en la relación la individualidad, sin implicar que haya falta de compromiso o carencias de ningún tipo. Otra explicación para esta posición es que tu pareja es un poco ligerita de cascos y temes que te eche dormidina en la cena para escaparse mientras duermes, por lo que intentas estar en todo momento en contacto con él, ya que colgarle un cascabel al cuello no sabrías cómo explicarlo.

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Espalda contra espalda (o postura ‘ni me toques’): a primera vista parece que ha habido discusión previa a dormir porque has descubierto que tu pareja se unta el miembro con tu crema carísima antiflacidez porque piensa que así ya no va a tener más gatillazos… y es muy provable que la razón de que durmáis así sea algo por el estilo, pero si no ha habido bronca y aún así dormis de esta guisa no os asustéis, porque los expertos afirman que puede ser que únicamente cada individuo (pensaba poner miembro pero seguro que se te va la concentración a otro sitio) de la pareja está reclamando su propio espacio. Así que no te preocupes si elegís esta postura para planchar la oreja, eso sí evitarla si ese día os habéis metido entre pecho y espalda unas buenas fabes con sacramentos (no tengo que explicaros el por qué, no?).

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