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DANI ROBLES: Estrella del porno gay • 1,85m • 83kg • 18cm

Este malagueño de 33 años ha estado siempre ligado al mundo del turismo, de hecho hasta el pasado año trabajaba en la terminal de cruceros de Málaga. Con 23 años se le pasó por la cabeza la idea de dedicarse al porno pero tardó 8 años en madurar esta idea y estrenarse como actor. En estos años ha conseguido no solo hacerse un hueco en esta industria sino que se ha convertido en uno de los actores de cine porno gay más reconocidos y seguidos, llegando a hacerse con el galardón ‘Best European Newcomer’.

Blue.- ¿Cómo se te ocurrió entrar en este mundo?

Dani Robles.- Hace unos años tuve una pareja que consumía cine x con frecuencia. En ocasiones viendo películas con él, veía a los actores y pensaba para mí “esta gente no transmite. Yo creo que podría hacerlo mejor. Yo puedo hacerlo mejor”. Y fue así como surgió la idea. Se lo comenté a mi mejor amigo y él a su vez me puso en contacto con una de las mejores casas de la industria, Menatplay. Menatplay me hizo una entrevista muy personal y me explicó con todo detalle cómo trabajan ellos, además me aconsejaron y advirtieron de los inconvenientes a nivel personal de ser actor, como que podría tener problemas para compatibilizar esta faceta con un trabajo convencional o a la hora de encontrar una pareja. Aún así yo no veía inconveniente alguno y les dije que deseaba hacerlo.

B.- ¿Cómo recuerdas el momento de grabar la primera escena?

D.R.- Cuando me llamaron para la primera escena, estaba muy relajado, no tuve inconveniente en desnudarme delante de desconocidos y aunque el director paraba constantemente y me daba indicaciones porque no sabía moverme en cámara y tapaba los planos continuamente, al terminar el set, tuve muy claro que eso era lo mío.

B.- ¿Es España el país adecuado para ejercer este trabajo, o hay dificultades?

D.R.- España es uno de los países donde más rodajes se hacen, de hecho, muchas casas extranjeras vienen aquí a grabar por los escenarios, el clima. Es de los mejores países para hacerlo. La dificultad puede ser el acceder a grandes compañías, que son quienes ruedan con mayor frecuencia.

B.- ¿Hay trabajo suficiente en España o es mejor irse fuera?

D.R.- Sí hay suficiente trabajo en España pero teniendo en cuenta que es un sector donde los actores se reciclan continuamente, es mejor ser ambicioso y plantearse nuevos retos, como pasar una temporada en EEUU grabando, hacer shows en vivo…

B.- ¿Y qué tal pagado está este trabajo? ¿Se puede vivir de ello?

D.R.- Está muy bien pagado. Es un sector que mueve a mucha gente, te proporciona altos ingresos y mucho tiempo libre. Lo que un trabajador puede ganar durante un mes de trabajo, un actor lo gana en un solo día.
Se puede vivir de ello pero dedicándote plenamente. Si lo haces de manera eventual es un extra a tus ingresos.

B.- ¿Qué requisitos piden a los actores XXX a la hora de darles trabajo?

D.R.- No hay ningún requisito. Mientras que antes se cuidaba mucho la imagen de los actores, hoy día hay actores con perfiles de todo tipo que se adecuan a las exigencias del público. Pero no todo el mundo tiene la templanza de no ponerse nervioso estando desnudo con desconocidos y varias cámaras. Para todo hay que valer.

B.- ¿Qué hace falta para triunfar?

D.R.- Para triunfar tienen que darse varios factores a la vez:
• Que tengas muy claro que vas a ser el mejor. Que destaques por cada trabajo que hagas, que mantengas la mejor imagen que se adecue al personaje que quieres mostrar.
• Que no te afecten las críticas. Las críticas deben de ser un punto de inflexión, detalles a tener en cuenta para mejorar, pero si dejas que te afecte a nivel personal, va a ser imposible contentar a todos.
• Que gustes mucho al público. Son ellos quienes ven tus trabajos, admiran tus escenas. Si les gustas, ellos mismos pedirán a las casas que te pongan con aquel actor, para tal papel.

B.- ¿Qué te hace a ti especial y diferente?

D.C.- Cuando empecé a rodar fue un boom de la noche a la mañana y yo me preguntaba lo mismo: no tengo el mejor cuerpo, ni la experiencia de otros actores; y el público cuando veía mis escenas me decía “nos gustas porque eres natural y pones mucha pasión en cada trabajo”. Pienso que eso es lo que me hace destacar, que pongo lo mejor de mí y se hace notar.

B.- ¿Tú mejor experiencia en este trabajo?

D.R.- Mejores, porque no puedo decir solo una: El compartir escena con actores de renombre con una larga trayectoria en el cine x como pueden ser Paddy O’brian, Jean Franko y a día de hoy son buenos amigos. Conocer a mis ídolos Trenton Ducati, Landon Conrad, Martín Maza, François Sagat. O hacer realidad una fantasía sexual en cámara con un actor hetero, como Ronnie Bonnanova.

B.- ¿Y la peor?

D.R.- Por suerte para mí apenas he tenido experiencias negativas, más bien anécdotas. Lo más destacado fue en un rodaje, éramos tres chicos, y el que hacía de pasivo se salía de los planos en cámara, resoplaba, miraba para otro lado, así que en uno de los descansos hablé con él a solas, le pregunté que si le pasaba algo, que si se encontraba mal y me dijo que simplemente apenas había dormido y estaba cansado. Yo me enfadé y le dije que me parecía mal su actitud y que si la escena no salía bien a mí me afecta porque estaba en ella. El chico se quejó al director, que si le había hablado fatal, lo contó incluso en una entrevista en la radio. Curiosamente la escena terminó muy bien sin ninguna contrariedad. Y todos quedamos satisfechos.

B.- ¿Cómo es el trato por parte de directores y productores hacia vosotros?

D.R.- Muy cercano y muy atento. En mi caso, el director de Menatplay, que pertenece a mi círculo cercano, siempre me da buenos consejos, me asesora a la hora de trabajar con casas extranjeras. Y en cuanto a producción igual, en el set te hacen siempre sentir que formas parte de esa gran familia.

B.- ¿Cómo es la relación con tus compañeros de profesión? ¿Tienes amigos entre los actores?

D.R.- Generalmente muy buena, tengo muy buenos amigos en la industria: Jean Franko, Theo Ford, Viktor Rom, Dato Foland, Denis Vega, Andy Star. Con el resto de compañeros de reparto mantengo muy buena relación. Estamos siempre en contacto, nos recomendamos mutuamente. Nos ayudamos en lo que haga falta.

B.- ¿Surgen parejas entre vosotros?

D.R.- Surgen muchas parejas, somos muchos los actores y a la hora de trabajar conoces a fondo a tu compañero. A veces la química es tan grande desde el primer momento, que detrás de las cámaras se empieza algo.

B.- ¿Es posible tener pareja siendo actor porno?

D.R.- Sí es posible, aunque no es fácil. Para que salga bien tiene que ser una persona de mente abierta. Para un chico totalmente tradicional no es posible.

B.- ¿Cómo lo han llevado tus parejas?

D.R.- La última lo llevaba genial porque también pertenece a la industria, pero la anterior lo llevaba fatal. No era fácil para él separar lo laboral de lo personal. Hablaba con él para explicarle que soy un trabajador, que voy al set de rodaje, echo las horas que haga falta y luego con mi compañero el trato no pasa de ahí, que a quien le dedico más tiempo es a mi pareja, que el trato entre compañeros no es un flirteo continuo (aunque hay excepciones), pero no era posible que se relajase con mi trabajo.

B.- ¿Es cierto que hay bastantes actores que hacen porno gay que en realidad son heterosexuales?

D.R.- Sí, muchos y cada vez más. El motivo es que les hacen propuestas económicas que no pueden rechazar. Hay casos donde les pagan más del doble de lo que están acostumbrados a cobrar.

B.- ¿Cuánto hay de verdad y cuánto de mentira en el cine XXX?

D.R.- Las escenas siempre están guiadas, en todo momento hay unas directrices, alguien que te dice qué tienes que hacer o cuáles son los límites. A veces pasa que conoces a tu compañero justo en el momento en el que empezáis a grabar, y el resultado nunca se sabe, que haya o no buena conexión, que haya algún problema. Esa es la realidad. Los actores siempre disfrutamos durante los rodajes, en algunos plenamente, pero no siempre. A veces, las posturas son incómodas, o la temperatura es una contrariedad y aún así debes de expresar un placer muy intenso. Esa es la mentira.

B.- ¿Qué responderíais a la gente que dice que lo hacéis por vicio en vez de por oficio?

D.R.- Que llevan razón, no se puede hacer este trabajo si no tienes ganas a todas horas. Todos los actores tienen en común que disfrutan de una sexualidad muy extensa que predomina en sus vidas y no hay excepciones. Lo que ocurre es que no siempre se exterioriza, como es mi caso.

B.- ¿Alguna fantasía sexual que te falte por cumplir?

D.R.- Por suerte con este trabajo he hecho realidad muchas fantasías sexuales, si me quedo con algo es hacer más de lo mismo pero a lo bestia: una orgía con un montón de chicos de diferentes razas.

B.- ¿Qué es lo que más morbo te ha dado rodar?

D.R.- Una de las escenas que más morbo me dio fue una que hice vestido de rubber. Yo era el activo y la escena terminaba con el pasivo en una lona suspendida con cadenas, me faltó llegar a la lluvia dorada.

B.- Empezaste relativamente tarde en este mundo. ¿Hasta cuándo te ves dedicándote a esto?

D.R.- Me encanta mi trabajo y me gustaría trabajar el máximo posible. Mi idea es quedarme en este sector pero trabajando detrás de las cámaras.

B.- ¿Crees que hay una edad en la que hay que cambiar de profesión?

D.R.- En la industria, al haber tantos perfiles y fetiches (twinks, línea clásica, jóvenes, maduros, osos, hardcore…) tienes la facilidad de poder saltar de uno a otro en función de lo que quieras hacer. Pienso que un actor debe dejar de trabajar delante de cámara cuando ya no se siente cómodo a nivel personal, sin que la edad sea un condicionante.

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