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Buenos Aires

Este mes saltamos el charco y cogemos el avión para patearnos la capital del tango (y de muchas otras cosas). Es, sin duda, una de las ciudades con más posibilidades del mundo, así que te recomendamos que te lo tomes con calma y que te dejes seducir por el acento argentino: es lo más parecido al canto de una sirena.

Viajar a Argentina no es moco de pavo. Estás ante el octavo país más grande del mundo y tienes ante tus pies tres millones de kilómetros cuadrados, por lo que te aconsejamos que planifiques bien tu viaje y no te estreses. Allí las vacaciones de verano se celebran entre enero y febrero, así que intenta evitar la época estival porque todo es mucho más caro y hace un calor del infierno.

En este número de BLUE nos centraremos en Buenos Aires, pero, descuida, en el futuro te completaremos la información sobre la bella Argentina. De clima templado y con un transporte público de lo más completo, la ciudad nos ofrece la posibilidad de ver lo esencial (el ‘microcentro’ lo llaman) caminando, sin la necesidad de pillarnos un taxi o hacer largos recorridos de autobús. Eso sí, te harán falta varios días para empaparte de lo que se cuece en la capital argentina.

Se podría decir que Buenos Aires es la ciudad más cosmopolita de Sudamérica, y una de las más emergentes. Fue fundada en 1580 y actualmente viven cerca de 11 millones de personas.

Para empezar tu excursión, no puedes dejar de ver el obelisco, de 67 metros de altura, ubicado en la avenida más ancha del mundo, la número 9, que va desde la Plaza de la Constitución hasta la Avenida del Libertador. Otro atractivo turístico es la Casa Rosada, de gran belleza arquitectónica y construida en el año fundacional. No en vano es la casa del Gobierno. El fin de semana incluso podrás visitar el despacho presidencial.

Muy cerquita de la Casa Rosada, te recomendamos que pases por la Plaza de Mayo, el centro político y social de Argentina. Es como la Plaza de Sol, pero en Buenos Aires: siempre está llena de gente y es el epicentro de cualquier manifestación o celebración nacional. Como curiosidad, te contaremos que las palmeras que la adornan fueron traídas hace más de cien años de Río de Janeiro.

A pocas calles, encontrarás la Manzana de las Luces o la zona financiera, llamada La City. En las calles Florida y Lavalle podrás irte de shopping antes de acercarte a la Casa de la Cultura, el Cabildo (edificio histórico de 1810) o el Congreso de la Nación. Tómate un respiro en el café más antiguo de Buenos Aires, el Tortoni. Su exquisito café te cautivará. Para terminar la jornada, disfruta del santuario más importante de Argentina, donde descansa el padre de la independencia del país, de Chile y de Perú: la Catedral Metropolitana.

Para el segundo día dejaremos las visitas al barrio de San Telmo (déjate caer por la Plaza Derrogo y sus antiguos cafés), La Boca (tango, casitas de colores y mucho arte) o La Recoleta, famoso por su impactante cementerio: allí están los restos de Evita Perón, entre muchas otras celebridades. No dejes de visitar el Jardín Japonés o El Rosedal.

Si te va el deporte, alucinarás con el estadio del Boca Juniors, La Bombonera, y con la ‘catedral’ del River Plate, El Monumental y si lo que quieres ver es la parte modernista de Buenos Aires acércate a Puerto Madero, a Palermo (ideal para salir de fiesta) y a Las Cañitas. En el barrio del Tigre podrás pagar por un viaje en catamarán panorámico y disfrutar del Río Panamá y su impresionante delta. Como no podía ser menos, la capital argentina también tiene Barrio Chino, en Belgrano.

En cuanto a la gastronomía, es muy difícil que en Buenos Aires no comas bien. Puerto Madero está algo saturado de gente, y la Recoleta es algo caro, pero del resto te lo recomendamos todo.

Y si lo que quieres es bailar tango, ándate con ojito: si en Sevilla hay decenas de tablaos flamencos más falsos que un gato de escayola, aquí ocurre lo mismo. Pregunta a los lugareños, y esquiva las trampas ‘atrapaguiris’, lo agradecerás y mucho.

Por la noche, ya te hemos dicho que Palermo Hollywood es el mejor barrio para perderte. Uno de los clubs de moda se llama Sunset, en los Olivos, con cuatro salas (dos de ellas al aire libre). Para que no te pille en fuera de juego: estos argentinos salen hasta muy tarde y tienen la extraña costumbre de comerse un choripán para dar la fiesta por terminada.

Una ciudad con ‘ambiente’

Una encuesta reciente revela que uno de cada cinco turistas que visita Buenos Aires pertenece al colectivo LGTB, por lo que la capital argentina se ha puesto las pilas y ha abierto locales ‘gay-friendly’ a tutiplén. Si quieres alojarte en un hotel fantástico, acércate a San Telmo y pide habitación en el Axel Hotel (se considera ‘hetero-friendly’). En Recoleta tienes también el Hotel Howard Johnson.

Para una fiesta con pretensiones de llevarte algo a casa, deberás salir por San Temo, Palermo, Recoleta o el Barrio Norte. Como curiosidad, puedes bailar tango entre dos chicos o dos chicas en La Marshall, dos días a la semana. Discotecas hay muchas, pero llenas de ‘posibilidades’ encontrarás el Human Club, el Angel´s Disco, KM Zero o Amerika Disco, entre muchísimas otras. Si no ha habido suerte, siempre puedes relajarte en una sauna como Unikus Spa o Viamonte o en el popular cuarto oscuro del Tom´s.

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