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Bizkaia gay-friendly – Las 7 calles de Bilbao

Una enorme caja de sorpresas

Podríamos llenar un número entero con detalles, curiosidades y rincones desconocidos de nuestro Casco Viejo. Es la placenta de Bilbao, y su amasijo de estrechas calles sigue siendo un hervidero compuesto por originales comercios, divertidos locales de ocio y, lo más importante, el carácter de sus gentes. Es, además, el espacio perfecto para que turistas y autóctonos del colectivo LGBT puedan vivir su sexualidad en un ambiente de respeto y libertad insólito en el Estado. Nos salimos de la clásica guía de turismo para descubrirte esos rincones del Casco que aún no conoces. ¡Redescubre las Siete Calles con BLUE!

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El Casco Viejo merecería una sección propia en BLUE. No nos cansamos de volver una y otra vez, no en vano es el lugar perfecto para que gays, lesbianas y transexuales vivamos en paz y libertad y disfrutemos del ocio y los comercios más auténticos de la ciudad. En esta ocasión, nos perdemos por las siete calles con un cometido muy especial: descubrirte elementos que, en el día a día, pasan desapercibidos para bilbainos y turistas. Con la ayuda de la nueva y espectacular Oficina de Turismo, nos embarcamos en una ruta que no te llevará más de un día, aunque si necesitas más tiempo , el propio Casco Viejo oferte también la posibilidad de hacer noche en alguna de sus numerosas pensiones u hoteles. ¡Apúntate!

• Fuente del Perro

Pasa prácticamente inadvertida para los bilbaínos, pero es un reclamo importante para el turista más aplicado. Ubicada en la calle del Perro y conocida como Chorros de San Miguel, inicialmente sirvió como abrevadero para los animales, de camino al mercado. En el año 1800 se le añadieron los tres caños que podemos ver en la actualidad con forma de cabeza de león imitando la estética egipcia, que la gente confunde con perros (de ahí y de la calle donde se ubica, su nombre popular). Es de estilo neoclásico y fue diseñada por Juan Bautista de Orueta y Miguel de Maruri.
Cerca de esta calle se encuentra el mayor núcleo de ambiente LGBT de Bilbao, con muchos de los bares frecuentados por el colectivo, perfectos para tomar algo entre semana o disfrutar de las primeras copas del fin de semana.

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• Amatxu de Begoña

La Basílica no está situada propiamente en el Casco Viejo de la ciudad, pero hay dos puntos privilegiados desde los que obtendremos una vista inédita del santuario de nuestra patrona.  En las siete calles, sitúate encima de la estrella ubicada entre las calles Santa María y Pelota, para ver a la Amatxu de Begoña en todo su esplendor. Aprovechando la parada, enfrente de la estrella tienes el Palacio de Yhon, conocido como ‘La Bolsa’, un edificio del siglo XVIII en cuyo patio interior podrás admirar restos de la antigua muralla. Saliendo del Casco, también podrás vislumbrar a la Amatxu desde la Plaza de la Salve, que es de donde la imploraban nuestros arrantzales. Recomendamos encarecidamente que visites el templo, al que podrás llegar subiendo por las calzadas de Mallona (coge aire porque se trata de un viacrucis de 311 escaleras) o cogiendo bien el ascensor del Metro (parada Casco Viejo, salida por Unamuno) o bien el de Begoña (45 céntimos). Desde aquí disfrutarás de las mejores vistas de la ciudad, tanto desde la pasarela que conduce al ascensor, como  dando un paseo por el parque de Etxebarria (que no te extrañe ver una chimenea en mitad del parque, ya que es un recordatorio de la fundición de acero que hace años ocupaba el espacio que hoy es el parque). Además de disfrutar del interior de la iglesia, en la parte trasera disfrutarás de un agradable y apacible jardín. Como curiosidad, cada 11 de octubre, Bilbao celebra su tradicional romería en honor a la Amatxu de Begoña.

•  El nuevo Mercado de la Ribera

Es uno de los lavados de cara más importantes de los últimos años en Bilbao. Como si de un enorme buque se tratara, el Mercado de la Ribera luce impecable en esta nueva etapa, dando cobijo a los puestos gastronómicos que más placer concentran en nuestra villa. Edificio expresionista obra del arquitecto Pedro Ispizua, tiene un enorme peso histórico como mercado, gracias a la calidad de sus productos y al título de plaza de abastos más completa del mundo. Repartido en dos plantas, cuenta con una superficie total de 10.000 metros cuadrados y tuvo que ser reformado recientemente por problemas estructurales. En su nuevo look, destaca una mayor luminosidad, unas impresionantes vidrieras y más espacio interior y exterior. Indispensable verlo por dentro y por fuera y cruzar de acera para admirar los arcos de La Ribera: coloridos murales pintados en el techo por artistas locales. Al terminar la calle, entra en Ronda para tomarte algo mientras observas la casa que vio nacer a Miguel de Unamuno.

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• Catedral de Santiago

Cerquita del Mercado de la Ribera, cruzando la calle Carnicería Vieja, llegamos a uno de los platos fuertes del Casco. La plazuela de Santiago, con su fuente neoclásica, mira de frente a la gran Catedral de Bilbao, uno de los edificios más antiguos y bellos de la ciudad. Construida en el siglo XV, su último lavado de cara data del año 2000, cuando volvió a abrir sus puertas tras una década de obras y mejoras. A destacar la belleza de su pequeño claustro gótico interior (perfecto para un momento de retiro y tranquilidad), la Puerta del Ángel o la Puerta de los Peregrinos y su torre. Tiene 26 altares y es lugar de peregrinación dentro del Camino de Santiago. El Museo Diocesano de Arte Sacro organiza visitas guiadas de una hora de duración por el recinto de la catedral, incluyendo el claustro y la sacristía, y el último sábado de cada mes, a las 19:00 horas, se celebra una representación de danzas vascas que hace las delicias del turista y del autóctono.

• La Plaza Nueva y su mercado dominical

Toda ciudad que se precie concentra una gran actividad en sus Plazas Nuevas. La de Bilbao no podía ser menos, aunque en esta ocasión te encomendamos su mercado y el ambientazo de cada domingo. Antigüedades, mascotas, cambio de cromos y gastronomía se dan la mano los fines de semana en uno de los mercadillos más veteranos de nuestra ciudad. Huelga decir que a lo largo de toda las semana, la Plaza Nueva es un hervidero de viandantes en busca de pintxos y compras con label. Como curiosidad, contarte que el año 1871, Bilbao taponó los pórticos de la Plaza Nueva para llenarla de agua y convertirla en un gran lago con góndolas, en honor del rey Amadeo de Saboya, durante su visita a la villa. ¿Se atrevería el Ayuntamiento a hacer algo parecido hoy en día?

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•  Un museo con historia

Los Museos del Casco Viejo son una prolongación del encanto de las siete calles y sirven para conocer un poco mejor nuestra historia y nuestras tradiciones. BLUE te recomienda que le eches un ojo al Museo Vasco, también conocido como el Museo Arqueológico. Ubicado en la Plaza Unamuno, abrió sus puertas en 1921 y se dedica a recoger testimonios de “los modos de vida que el pueblo vasco ha desarrollado a lo largo de los tiempos”. Además de sus colecciones, distribuidas en cuatro plantas, el edificio y su patio interior son dignos de ver y admirar. También ofrece servicios de investigación, biblioteca y fototeca. Desde el 62, es Bien de Interés Cultural y su muestra permanente  incluye un análisis sobre la forma de vida tradicional en el ámbito de la pesca, el pastoreo o el proceso de fabricación del lino y elementos de manifestaciones religiosas. Además, hasta marzo, una exposición temporal repasa las formas de ocio surgidas a partir del siglo XIX, desde los casinos hasta las tertulias cutulrales, pasando por los toros. No tiene desperdicio.

Cómo llegar
En el Casco Viejo confluyen todos los medios de transporte públicos de la ciudad. En Metro, coge cualquiera de las salidas de la parada Casco Viejo. Si prefieres el autobús, casi todos los números pasan por las siete calles, el tranvía cuenta con varias paradas en el Casco y el tren es una opción en desuso, pero con mucho encanto. Otra manera de ver Bilbao cada vez más habitual es la bicicleta de alquiler: hay varias compañías que alquilan los bicípedos en la villa, puedes encontrar toda la información en la espectacular Oficina de Turismo de Bilbao, ubicada en Abando.

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Cuándo ir
Siempre es buen momento para visitar el Casco Viejo, pero el ambiente se multiplica por las tardes y durante el fin de semana. A destacar los ‘poteos’ de los viernes y sábados y la costumbre del ‘marianito’ mañanero los sábados y domingos.

Imprescindible
Para el de fuera y para el de dentro. Las rutas guiadas por las siete calles deberían ser obligatorias: Se llevan a cabo los sábados y domingos, a las 10:00 horas, excepto en periodos vacacionales. 4,5 euros y una hora y media de ruta. Áltamente recomendable.

 

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