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Bizkaia by… Yogurinha Borova

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Quedar con la ‘Yogu’ es casi tan difícil como coger primera fila en un concierto de la Naranjo, pero en BLUE no hay diva que se nos resista. Logramos tomar un café con la intérprete de ‘Esnekiak maite ditut’ para inaugurar sección. A partir de este número, serán rostros conocidos quienes se mojen y nos lleven de paseo por sus rincones vizcaínos favoritos. Borova, en pleno tsunami creativo, nos recomienda lugares de ‘tierra, mar y aire’. Así es Bizkaia, by Yogurinha.

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Lleva más de media vida viviendo en Bilbao aunque ser, es alavés. Nació en Llodio, pero una grave enfermedad le obligó a visitar la villa desde muy pequeñito. “A los cuatro años, estuve entre la vida y la muerte. El médico le dijo a mi ama que, de seguir vivo, me quedaría paralítico… y mira ahora, con tacones y todo”. Las consultas médicas llevaron al pequeño Gaviña a través de un túnel “gigante” que, por arte de magia, cambiaba el paisaje del verde campo a la imponente ciudad. “Para mí era como ir a Manhattan o a Nueva York”, recuerda.

17 años después, la ‘Yogu’ llega a Bilbao, y esta vez lo hace para quedarse. Lleva aquí más de un cuarto de siglo, y para reinaugurar esta sección, nos propone tres destinos: Lekeitio (el mar), Orozko (la tierra) y el Arenal de Bilbao (aire).

“Ir a Lekeitio es toda una aventura. Te mareas en el coche por las curvas de la carretera pero, cuando llegas, alucinas. Es un enclave alucinante, con mucho carácter y mucho encanto”. Es su destino favorito para pasear y “buscar la paz”. Por eso visita esta villa marinera sólo en invierno, y la evita en el masificado verano. “En Gansos no he estado nunca, y no sé yo si me gustaría, porque yo huyo de los lugares masificados”. Pasea por la playa, observa a los ‘arrantzales’ y busca inspiración en la preciosa playa de Lekeitio. “Es un sitio con mucha energía, me tranquiliza y me ayuda en mis creaciones. También he traído aquí a muchos amigos de fuera que querían ver lugares con encanto”. Cita una canción de Sorotan Bele que habla de una mujer que espera a su ‘arrantzale’ en la orilla de la playa. “Podría ser la banda sonora de mis paseos por Lekeitio”, añade. La ‘Yogu’ eligió este bello enclave para empezar a grabar uno de sus coloridos videoclips.

El trabajo fue también el que empujó a Yogurinha a conocer Orozko. Estuvo encerrado una semana en un baserri de este precioso pueblo ubicado en el Parque Natural de Gorbeia. ¿Por qué? Porque allí se llevaron a cabo los ensayos de la obra ‘Feromona Feroz’ del grandísimo Asier Etxeandia. “Recuerdo que yo hacía de gallina, la Feronina. Estuvimos una semana entera metidos en aquel baserri y fue mágico, muchas energías, trabajo y conexión”. Y como valor añadido, disfrutar de la naturaleza en todo su apogeo. “Me encanta la naturaleza viva, es algo que he mamado de mi aita, que siempre tenía puestos los documentales sobre naturaleza. Yo tengo incontinencia creativa y sentimentalmente también soy un tsunami; ante la naturaleza, me relajo y me dejo llevar”.

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Los tres lugares elegidos por la diva de Llodio están relacionados con la búsqueda de paz, inspiración y orden mental. Es el caso también del Arenal bilbaíno, un paseo habitualmente atestado de ciudadanía, pero que proporciona chutes de tranquilidad a nuestro invitado. “Es el lugar al que acudo cuando estoy estresado. Sus árboles, las hojas en el suelo… me dan tranquilidad. Siempre voy en horas que no hay gente, jamás iría un domingo a la mañana”.

Sentarse en un banco y ordenar ideas. Es el manejo que Gaviña hace de nuestro Arenal. “Cuando voy acelerado, y tengo 15.000 cosas que hacer, veo la luz en el Arenal. Ordeno todas esas cosas y, de repente, me levanto para hacer lo que tengo que hacer”.

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No sabe en la que se ha metido la Borova confesándonos dónde se aísla y busca la paz. Sus fans, casi tan locos como ella, ya saben dónde encontrarla…

De poteo: Recomendaría el Kukusoak. Tiene unos pintxos magníficos, y está ubicado en el triángulo gay del Casco Viejo, un punto que cuenta con una fuerte eclosión de energía y alegría. Es algo alucinante.

Para mover el papo: Sin duda, el Zubiburu. Otro sitio mágico de Bilbao. Sería imperdonable no probar la morcilla, es fantástica.

La copa en: El Key. No deja de ser un mini-cabaret que lleva 23 años funcionando, pero tiene mucho mucho encanto. Es un sitio que cuida mucho al artista, y el artista, por lo tanto, cuida mucho lo que hace en su escenario. Para llegar hay una cuesta pronunciada, pero merece la pena subirla. El sonido es espectacular, y la proximidad con la gente es algo que me gusta mucho. Un sitio de calidad.

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