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Bizkaia by… Asier Bilbao

En 1967 en Bedia, del Valle de Arratia, nace en una familia numerosa y en una casa con mucho ajetreo rural Asier Bilbao. Tiene 49 años muy bien llevados porque  el showman cuida su figura a base de senderismo.  También juega al tenis, de hecho su gran frustración es no haber intentado al menos poder dedicarse profesionalmente a ello. Esta vez nos proponemos que el transformista nos desvele sus rincones favoritos de Bizkaia y que nos recomiende lugares donde poder asombrarnos con lo mejor de esta tierra, de la que está enamorado y sobre todo orgulloso. En Bilbao es todo un icono si hablamos de noche y espectáculo. En las próximas lineas nos relata como ha sacado adelante durante 24 años ese lugar tan emblemático de la Calle Cristo, el Pub Key. También nos cuenta lo especial que fue su servicio militar. Aquí os presentamos Bizkaia by Asier Bilbao.

asier bilbao

“Recuerdo haber nacido en el seno de una familia muy numerosa, con 5 hijos, yo el mayor y por lo tanto me tocó ser el burro de todos los palos, ellos gritaban y yo cobraba”, arranca Asier. Rodeado de animales, con txerrikorta (pocilga) incluida y más feliz que una perdiz. Nos cuenta que su infancia la vivió en pleno contacto con la naturaleza y junto a sus 4 hermanos con los cuales se llevaba, nos dice, “Maravillosamente… Maravillosamente mal”, como es normal en una casa con tanta gente. “Me encantaban los burros, las vacas, las txahalas, los conejos… en fin, los animales de cuadra”.

Lo habitual era que los quintos de Asier tiraran hacia el interior, hacia Igorre, pero él, por su condición tiró hacia Bilbao: “Incluso siendo menor de edad, para redescubrirme y descubrir a gente como yo, porque hasta entonces pensaba que era el único en el mundo, no teníamos internet, ni móvil, teníamos teléfono pero apenas lo usábamos porque era carísimo”. Aficionado al senderismo por el interior de Bizkaia y no tanto a la costa, “tenemos una costa salvaje maravillosa, espectacular, pero tenemos un interior increíble por descubrir. Puedes hacer senderismo en cualquier punto de Bizkaia que te propongas, porque tenemos para eso y para más. Y el senderismo para mí suele ser muy divertido, imagínate yo con 5 amigas subiendo al Gobea por ejemplo…”

Le preguntamos por sus comienzos en el mundo del espectáculo. “Lo que hoy causaría un escándalo soberbio en su día no lo fue. Te hablo de los 80 y fue directamente aquí en el Key, cuando era de Serafín. Lo descubrí con 16 y a esa edad empecé a hacer mis pinitos hasta que tuve que hacer el servicio militar, a los 18”.

Se despega del Valle cuando le toca ir hacer la “mili”, de hecho, fue uno de los últimos  “secuestrados por el estado”. Un servicio militar donde además era cabo primero, “imagínate cómo era la tropa…”. Nos dice tener muy buenos recuerdos y es que se lo montó de maravilla. De hecho se alargó dos años, ojo a lo que nos cuenta: “Me quedé hasta los 22 en el servicio militar porque  tuve una historia con un tío y me quedé allí a vivir”.

Hace 24 años se abre una nueva etapa. Asier se hace con el Pub Key de la calle Cristo que hasta entonces era de Serafín. “No podía permitir que ese lugar quedara vacío y cerrado, y con 3.000 euros, 500.000 pesetas de entonces, fíjate, abrí el Key. Habrá gente que piense que lo hice para tener una plataforma de autopromoción pero no, nada más lejos de la realidad, lo hice para estar cerca de la gente. Mi intención era estar en la barra y no estar actuando yo, pero las circunstancias te llevan a tener que ser tú un poco cabeza de ratón”. Antes ya se manejaba bien en hostelería, fue camarero en un Batzoki de Bedia, cosa que recuerda con orgullo: “Sí, trabajé para el partido, el PNV y todo el mundo lo sabe, estoy muy orgulloso”.

senderismo

El rincón favorito de Bizkaia del transformista se encuentra cerca de Bedia, un pequeño barrio entre montañas llamado Ereño. Está muy alto, hay que ir andando sí o sí y es una maravilla, merece la pena según nuestro protagonista. Acude a este lugar para recordar todo aquello que a veces parece olvidado, porque Asier odia olvidar cosas. Asombrado con la transformación de Bilbao muchas veces recurre a Artxanda, a su mirador  desde donde analiza cada punto de la villa que el mismo ha visto evolucionar en los últimos 25 años, “me parece fantástico e increíble, si me lo cuentan no me lo creo”. También nos habla de otro de sus lugares preferidos, “yo se que no es muy turístico pero me encanta estar en casa, mi casa es mi fortaleza”. Es vecino de si mismo, su casa está junto a su trabajo. En ella ríe, llora e invita muy a menudo a sus amigos, dice que es como un txoko.

“Las cosas de palacio siempre van despacio”, es lo que nos responde cuando le preguntamos cuál es su opinión sobre la evolución de la noche bilbaína en los últimos años. “Creo que debemos remar todos en la misma dirección y que debemos saber adaptarnos a los nuevos tiempos”. Cree que la noche nunca volverá a ser lo que era porque las cosas han cambiado, la tecnología y otros factores han hecho que la gente tenga otras necesidades. Al mismo tiempo, y orgulloso de la fiesta y la noche de la villa, reconoce que disfrutamos de un ambiente para todos y que tenemos la suerte estar rodeados de ciudades que no tienen lo que tenemos aquí. “Tenemos una ciudad con mucho atractivo turístico y sobre todo para el público gay, porque a los gais nos encantan las aglomeraciones y nos encanta un gallinero”. De hecho nos pone un ejemplo: “Podemos ver un sitio precioso, estupendo, pero sin nadie y no entras, y en cambio, abres la puerta de un tugurio horrible que se cae por todos lados y resulta que nos encanta estar allí”. Y ésta es la teoría de Asier Bilbao sobre nuestro ambiente nocturno.

En cuanto a llenar el buche a Asier le gusta comer bien y esto en su lenguaje significa comer de cuchara. Concretamente, y si está en la carta, elige siempre marmitako. No quiere dar nombres sobre sus bares y restaurantes favoritos puesto que son muchos y tiene  muy buena relación con todos. Le ponemos en un compromiso. Pero sí que quiere nombrar el  restaurante Miren Itziar, en Atxuri, para él uno de los mejores sitios donde podemos comer comida casera, de calidad y en condiciones. “Cuando voy a comer a un sitio procuro que me den de comer no que me enseñen un cuadro. Para ver cuadros voy a museos, para pinturitas y coloritos tengo el Guggenheim o el museo de Bellas Artes, que son magníficos”. Cuanto más tradicional sea el lugar y su aspecto, la carta y la gente que trabaja allí, más atractivo será para él. Quiere recalcar que este tipo de hostelería se encuentra principalmente en la periferia de la ciudad, en los barrios, y en el Casco Viejo. No entendería venir a Bilbao y comer en sitios de aspecto modernista donde te ofrecen comida que puedes encontrar en cualquier punto del mundo.

• Un lugar para  comer: El Miren Itziar en Atxuri.
• Un lugar para potear: No bebo alcohol, pero mi poteo es el café y la mejor zona es la de los bares del Ayuntamiendo.
• Un ídolo con lábel: Por su actitud en el escenario y ante la vida, Serafín.

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